La Laguna del Laja
Un gran fenómeno sismológico ocurrido en el siglo pasado creó un pequeño santuario natural que ofrece una variada gama de actividades turísticas, en invierno o verano. Se trata del Parque Nacional Laguna de la Laja, ubicado en la VIII Región del Bío-Bío; un lugar donde las posibilidades sólo están limitadas por la imaginación de sus visitantes.
Un Poco de Historia
Tiempo atrás, enclavado en la Cordillera Central
Chilena, existía un volcán denominado Laja que se fue desintegrando
paulatinamente debido a sus violentas y sucesivas erupciones. En
una etapa ya posterior, grandes convulsiones geológicas crearon
un nuevo cono que se levantó sobre las ruinas del anterior. A este
se le denominó Antuco y resultó ser la montaña dominante de la región,
con 2.985 metros de altitud. 
En la época de la conquista española se pudo registrar
con algún grado de exactitud la actividad volcánica del Antuco.
Desde 1750 se contabilizaron al menos 10 erupciones mayores, siendo
la de 1853 la más importante de todas pues modificó para siempre
el paisaje. En aquella ocasión, enormes flujos de lava bajaron por
el flanco norte del cono y fueron a morir sobre el curso medio del
río Laja, formando un gigantesco dique de 200 metros de altura de
cenizas y piedras que bloquearon las aguas del río, creando una
laguna interior: la laguna del Laja.
Este evento generó un fértil terreno para el desarrollo de la flora y fauna, cuya difícil preservación en las últimas décadas motivó la creación en 1958 del Parque Nacional Laguna del Laja, con una extensión de 11.600 hectáreas, comprendiendo todo el macizo montañoso de la Sierra Velluda, el Antuco y la ribera sur del Lago mismo. La Corporación Nacional Forestal (CONAF), es la institución encargada de su administración, fiscalización y cuidado.
El Antuco actualmente es un volcán dormido; su última erupción fue en 1869, aunque podría eventualmente hacerlo en el futuro. Tiene una continua pero variable actividad que se puede apreciar perfectamente desde su cráter-cumbre, pero no existen emanaciones sulfurosas ni la presencia visual del magma como en otros volcanes de Chile.
Infraestructura Existente
La única vía de ingreso al Parque Nacional es
un camino ripiado que viene desde el poblado de Antuco. La ruta
bordea la ribera sur del lago, cruza todas las instalaciones de
CONAF y del Centro de Esquí; continúa por la cara Sureste del Volcán
y se dirige finalmente hacia el paso Pichachén, que lo comunica
con Neuquén, en Argentina. La vía se encuentra habilitada entre
Enero y Marzo, sólo para vehículos altos de doble tracción. 
El control de los visitantes se realiza a 200
metros del ingreso del Parque, en una caseta de CONAF denominada
Los Pangues donde también se paga una modesta entrada. Más adelante,
en el kilómetro 4, existen básicas instalaciones de un área de esquí:
dos andariveles de arrastre, arriendo de equipos, una escuela, cafetería,
etc. Continuando hacia el Este, en el kilómetro 5, se ubica la Administración
Central y un Centro de Información Ambiental de CONAF, en el sector
conocido como el Chacay.
Distribuidos en el Parque también encontraremos senderos de excursión, varios miradores, áreas de campismo y sectores de merienda (estos dos últimos con luz, agua, fogones, bancas, baños y pozones; actualmente están entregados en concesión).
Tiempo atrás, enclavado en la Cordillera Central Chilena, existía un volcán denominado Laja que se fue desintegrando paulatinamente debido a sus violentas y sucesivas erupciones. En una etapa ya posterior, grandes convulsiones geológicas crearon un nuevo cono que se levantó sobre las ruinas del anterior. A este se le denominó Antuco y resultó ser la montaña dominante de la región, con 2.985 metros de altitud.
Flora y Fauna
Debido al clima y a la reciente actividad volcánica, el Parque está relativamente poco vegetado. No obstante, existen dos especies arbóreas que están calificadas como vulnerables a la extinción y que se pueden observar en el área: el Ciprés y la Araucaria. 
El primero de ellos constituye en este Parque
un bosque homogéneo, distribuido en las riberas del lago. También
se le puede ver cerca de la entrada a la unidad, a orillas del camino
principal. Con respecto a la Araucaria, alcanza en el Parque su
ubicación natural más septentrional, aunque son relativamente pocos
ejemplares. Se le puede observar a través de un sendero de excursión
que asciende hacia la Sierra Velluda en el sector el Chacay.
Si por un lado la población de mamíferos es escasa (donde destacan la vizcacha, el puma y los zorros), por otro, las aves constituyen una gran masa heterogénea con 47 especies distintas. De especial interés son la bandurria y el cóndor, ambos observables en todo el sector.
Principales Atracciones
En los meses de junio a septiembre llueve y nieva bastante, alcanzando un promedio anual de 2.170 mm., con una temperatura mínima de -0,3º C. El paisaje se torna blanco y todo aparece cubierto de nieve, situación ideal para la práctica de los diversos deportes invernales. 
Especialmente recomendado es el bajada fuera de
pista desde los faldeos superiores del Volcán, incluido el ascenso
hasta su cumbre. Infortunadamente, la parte alta de la montaña tiene
varios sectores de roca desnuda, con filos algo expuestos; además,
al parecer, no existe una línea directa y limpia de descenso.
Mejores son las posibilidades para los cultores del esquí de fondo. La circunvalación del Volcán, la visita a la frontera con Argentina, el rodeo completo de la Laguna, son sólo algunas de las actividades que se pueden realizar.
Es conveniente destacar que cerca del Centro de
Esquí no hay peligros de avalanchas, pero siempre es razonable tener
una actitud prudente y crítica al aventurarse en circuitos de aventura
fuera de los sectores habilitados, toda vez que cualquiera de estas
actividades involucran grandes esfuerzos físicos durante varias
horas o, incluso, días.
En verano, los énfasis cambian. La mayoría de los días son despejados; el clima se estabiliza, la nieve se funde rápidamente y la temperatura aumenta, situación muy cómoda para la práctica de las caminatas, excursiones y ascensos que el Parque ofrece.
Por un lado, los turistas visitan asiduamente
los miradores. Destacan los Coigües, ubicado en el sector el Chacay,
el cual presenta un espacio natural de observación del Volcán Antuco,
y los Saltos de las Chilcas y del Torbellino, que constituyen el
nacimiento del río Laja. Este aflora abruptamente desde la roca,
después que las aguas se abrieron paso por el poroso tapón volcánico.
Más interesantes son los senderos de excursionismo del Parque, pues conectan los puntos más importantes en caminatas de 2 a 8 horas de duración. El más desafiante es aquel que lo recorre íntegramente en un circuito que se puede realizar en tres o cuatro jornadas, partiendo de la guardería Chacay, acampando en Los Pangues y Los Barros y volviendo por el borde Sur de la Laguna. Esta caminata permite observar la flora y fauna del lugar, los diversos fenómenos geológicos, el volcán Antuco, los ventisqueros de la Sierra Velluda y el valle del río Laja. 
Para quienes buscan un mayor desafío, el ascenso
del volcán Antuco es la opción preferente. No posee ninguna dificultad
técnica especial, aunque sus faldeos son pedregosos y algo empinados.
Esto obliga a que el escalador que desee intentar su ascenso deba
dominar las habilidades básicas necesarias que requiere toda actividad
al aire libre: un buen estado físico, sentido del equilibrio, nociones
de orientación, etc.
Con respecto a la ruta de subida, no importa mucho
donde iniciar la línea lógica que termina en el cráter, pues la
ladera norte de la montaña es muy uniforme y existen varias opciones.
En unas 8 horas se pueden remontar los 1.500 mts. de desnivel y
regresar a cualquiera de los campamentos distribuidos por el Parque
Nacional.
A diferencia de otras montañas, la cumbre es una excusa para visitar su cráter. Las grietas creadas por pretéritas erupciones han sido ocupadas por pequeños musgos y flores que se alimentan de las cálidas emanaciones de vapor de agua, en un verdadero y delicado microsistema. Este mismo calor moldea la nieve existente y les da formas extrañas.
Cómo Llegar
Es preciso desplazarse hasta la VIII Región del
Bío-Bío, más específicamente a la ciudad de Los Ángeles, conectada
al resto del país por la Ruta 5.
Es el último punto para abastecerse de combustible. Desde aquí sale un camino pavimentado transitable todo el año que lo une a Antuco, distante 64 kilómetros hacia el este. En este lugar existe teléfono, carabineros, correo, venta de alimentos y primeros auxilios. Un servicio regular de buses une ambas ciudades.
Desde Antuco, el camino continúa por 29 kilómetros ripiados hasta la entrada del Parque Nacional. No existe transporte público entre ambos puntos, pero hay gran tráfico producto de las diversas actividades que se desarrollan en el sector.
Distribuidos en el camino, existe toda la oferta turística habitual, tales como hoteles, cabañas, lugares para acampar, residenciales, artesanías, restaurantes, etc.
Rodrigo Fica
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