Anticristo: El Polémico Séptimo Considerando
La Columna del Anticristo
VERSIÓN PDF Versión PDF
El Polémico Séptimo Considerando
Por el Anticristo (octubre 2004)
Llegó la hora de ensuciarse.
Después de columnas preliminares que prepararon el terreno, ahora es el momento de analizar, en detalle, un proyecto de ley que intenta regular las actividades de aventura que se realizan en ambientes de montaña.
Por razones de simplicidad, orden y brevedad, hoy sólo utilizaré las conclusiones a las que llegué en columnas previas, sin desarrollarlas. Pero, si alguien desea ver cuales fueron los fundamentos que les dieron existencia, bastará con que las revisé por sí mismo ("Los Expertos de Siempre", "Perdiendo el Control", "Frágil Memoria", "Aquellas Tardes Felices" y "Diálogo de Sordos").
Hechos
Pueden creerme o no, pero originalmente hice mis análisis sin tener idea quienes estaban detrás de la iniciativa. Lo hice a propósito, no queriendo sesgarme en mis apreciaciones sólo porque sus autores podían ser gente de mis simpatías. Solamente ahora, ya estructurada mi opinión, agregué nombres, fechas e información política.
El proyecto posee el número 3188 y está rotulado como "Normas para la promoción del desarrollo económico y social y la protección ambiental y de la vida humana en las zonas de montaña".
Fue presentado por los diputados Rodrigo González (PPD, circunscripción Viña del Mar) y Leopoldo Sánchez (PPD, circunscripción Coyhaique) el 9 de enero del 2003, fecha en la cual todavía estábamos inmersos en las mareas causadas por la tragedia del Campo de Hielo Norte.
El proyecto ha de ser visto por la Comisión de Recursos Naturales, Bienes Nacionales y Medio Ambiente, en la Cámara de Diputados. Su presidente es Leopoldo Sánchez, el mismo que patrocina la moción. Hoy, al momento de escribir estas líneas, el resto del comité está compuesto por 12 congresales; a saber: Roberto Delmaestro (Independiente), Alejandro García-Huidobro (UDI), Víctor Jaeme (PPD), Mario Varela (UDI), Guido Guirardi (PPD), Iván Paredes (Independiente), María Mella (PDC), Eugenio Bauer (UDI), Rosauro Martínez (RN), Alejandro Navarro (PS), Carlos Olivares (PDC) y Manuel Rojas (UDI).
Su estado actual es "En Trámite", pero, después de su presentación, no ha sido tratado en ninguna reunión.
El documento (cuya versión original completa pueden consultar presionando aquí) consta de dos partes: los Considerandos y el proyecto en sí. Por razones de simplicidad, he decidido enfocarme hoy sólo en los Considerandos, para luego, en la siguiente columna, desmenuzar el resto.
Calentamiento Global
El considerando primero habla de Chile y sus montañas. Dado mi carácter de casi apátrida, sólo objeto la forma cómo fue redactado. Tenía demasiado tufillo a panfleto; decir que las cordilleras chilenas "disfruta(n) una de las zonas de montaña más extensas del mundo", o que "... conforman un sistema de montañas único en América...", aporta poco. O tanto como decir que los hombres chilenos son distintos, o que las mujeres de este país son las más bellas del planeta.
Aunque nos duela, nuestras montañas son "ordinarias", tan únicas y grandes como muchas otras que hay en el mundo. Pero esta idea por sí sola da para una feroz polémica y, como no deseo perder el tiempo en minucias, hago un saludo a la bandera y continúo.
El considerando segundo y el tercero colocan por escrito conceptos que comparto: "la montaña no ha sido considerada como una entidad territorial con especificidad propia", se le considera "... más bien como un obstáculo", propone "valorizar las culturas, tanto originarias, como las de quienes... han optado por habitar las laderas de las cadenas montañosas", llama a "terminar con ese estado de apatía, ante estos espacios territoriales ricos", etc.
El cuarto, quinto y sexto nos ponen en antecedentes de los tratados que existen, alguno de los cuales son vinculantes. Se entiende la idea que subyace en dichos puntos: manifestar la preocupación creciente del mundo por sus ambientes de montaña. De acuerdo. Pero, ¡ojo!, que quede claro que tal concesión no es una aprobación explícita a todos y cada uno de los acuerdos que se nombran.
El siguiente considerando es el que realmente me interesa.
El Polémico Séptimo Considerando
Cito: "... la necesidad de generar un mínimo de normas, que garantizando el derecho de acceso a la montaña y la libertad de la práctica deportiva, permita hacerlo en condiciones de seguridad para los deportistas... ".
Insistiendo en que esta vez dejaré las minucias de lado (como por ejemplo, quién entiende qué por "mínimo"), el sólo enunciamiento  de la frase "hacerlo en condiciones de seguridad para los deportistas" denota ignorancia. ¿Hacerlo en condiciones de seguridad? ¿De qué me están hablando? Si el montañismo precisamente consiste en que el nivel de seguridad es determinado personalmente (yo decido cuánto quiero), y no se acopla a un conjunto de reglas pre-establecidas. Y es por eso mismo que el montañismo es intrínsicamente riesgoso (Frágil Memoria).
En el fondo de dicha afirmación está el primer (y no último) intento de Control, y, como bien sabemos, toda manifestación de Control en áreas salvajes es intrínsecamente erróneo (Perdiendo el Control). Como verán, los autores intelectuales del proyecto están usando este tipo de raciocinio: si un conjunto de normas permite practicar el fútbol en condiciones de seguridad, entonces, hagamos lo mismo con el montañismo. Lamentablemente, tal como se indicó en su momento, tal esquema mental de búsqueda de soluciones no va a funcionar en los ecosistemas montañosos (Perdiendo el Control).
Ya partimos mal, y lo que sigue es peor: "Este afán regulatorio, criticado en un principio por algunos, a nuestro juicio, es indispensable, hoy en día, para evitar que desgracias como ésta puedan seguir produciéndose en el país".
Indoctos. Las desgracias ocurren porque el montañismo es inherentemente riesgoso (Frágil Memoria) y donde su existencia debe ser entendida como una ocurrencia estadística (Diálogo de Sordos). La regulación de la actividad, o su inexistencia, NO ES EL FACTOR RELEVANTE.
¿Quieren seguir? "La desregulación de una actividad como ésta puede derivar en más muertes o en secuelas graves para quienes sufren, fruto de su inexperiencia, de su arrojo o de su temeridad, accidentes graves en las altas cumbres y planicies de las montañas de Chile".
A la ignorancia recurrente, la explicación majadera. La desregulación NO ES FACTOR RELEVANTE. Estos ocurren porque el montañismo es riesgoso, son parte del juego y deben ser analizados como problema estadístico.
Se Busca Redactor
Sigo. "La experiencia comparada indica que el derecho de acceso a la montaña y la denominada libertad de escalada no son derechos absolutos. Que ellos tienen como límites naturales, la vida y la integridad física y síquica de los cultores de los deportes de montaña y la seguridad pública y nacional del Estado".
Un momento. Antes de ir al fondo del asunto, ¿de qué experiencia comparada me están hablando?
Está claro que existen marcos regulatorios en otros países, pero hay de todo en la viña del señor. Desde irreales normativas siempre muy alabadas por los estamentos burocráticos (en Polonia, nadie puede subir una montaña si no tiene un permiso, reliquia de regalo de los tiempos comunistas y que, de tan absurda, inflexible y ridícula, nadie respeta), hasta honestas estructuras regulatorias que reconocen la especificidad de la disciplina (en los territorios libres de Canadá los ciudadanos tienen el derecho de entrar según les plazca, sin ningún tipo de control). La "experiencia comparada" aquí mencionada sólo permite decir que en alguna parte existe algo. No implica que sean buenos "proyectos". Ni tampoco si son "respetados" o si cumplen los objetivos para los cuales fueron creados.
Ahora, yendo a lo medular, yo puedo entender que el derecho de acceso a la montaña y la libertad de escalada no sean derechos absolutos. Es de sentido común entender que ellos estén supeditados a casi todos los eventos que justifican limitar las garantías constitucionales. Por ejemplo, no parece sensato permitir el paso por un embalse si justo se declara una guerra y es necesario resguardar el acceso a las fuentes de agua.
Pero de ahí a manifestar que ellas tienen como límite NATURAL la vida, integridad física y síquica de los cultores... ¿Aló? ¿De qué me están hablando?
El párrafo no es claro. Da para muchas interpretaciones. ¿Qué es lo que quiere proponer? ¿Hacerle un test psicológico a los montañistas que desean intentar algo difícil? ¿O bajar a alguien del cerro si parece que su integridad física está en riesgo? ¿O no dejarlo entrar al Parque Nacional si tiene cara de loco? ¿O queremos darle atribuciones a un policía fronterizo para que juzgue si estas "libertades" deben ser subyugadas a estos "límites"? ¿Qué recórcholis me quieren decir?
Por supuesto que puedo ver para donde va la mano, pero, si estamos hablando de algo tan serio como un Proyecto de Ley, yo no puedo empezar a rebatir cosas que "creo" que éste dice.
Así, tal como está, el párrafo es inentendible.
En todo caso, si la intención era jerarquizar las libertades que nuestros ciudadanos poseen, bastaría con manifestar algo así como: "El derecho de acceso a la montaña y la denominada libertad de escalada son derechos que tienen como límites la seguridad del Estado".
Este Juego de Fantasmas
Continúa el proyecto: "Hemos propuesto un Título especial encargado de regular, con participación de los órganos técnicos del Estado esta actividad, no como forma de desincentivarla..., lo que se busca es que se potencie, la práctica de esta clase de deportes".
Buena declaración de intereses. Imposible no estar de acuerdo,  siempre y cuando eliminen la frase "órganos técnicos del Estado". Hoy no hay ninguno. La Federación, la ENAM, el Cuerpo de Socorro Andino, la Asociación de Guías... son todos organismos privados. Y si aquí hay una velada referencia a la Escuela de Alta Montaña del Ejército, o a una similar, olvídenlo; ésta no es adecuada toda vez que en Chile los mejores exponentes en Montañismo son civiles (Los Expertos de Siempre).
Ya que estamos corrigiendo... yo lo hubiera dejado así: "Hemos propuesto un Título especial encargado de regular y potenciar la práctica de esta clase de deportes".
Luego, el documento agrega: "pero que... se pueda desarrollar en un marco de seguridad y seriedad que hoy el Estado, ni los organismos intermedios, son capaces de generar."
Esto nuevamente es demasiado difuso, tanto que, así como está, es una frase que aporta nada. ¿Qué me quieren decir? ¿Qué la falta de seriedad viene dado por la ocurrencia de accidentes? ¿O se están refiriendo a los líos que tienen sumido a la Federación y otras organizaciones en escándalos de representatividad y dinero? ¿O a la falta de una estructura formal en la disciplina?
Si es lo primero (ocurrencia de accidentes), es una falacia. Si es lo segundo (líos en la Federación), es verdad y habría que ver la manera de recuperar legalmente dichas instituciones a quienes verdaderamente le pertenecen. Si es lo tercero (carencia de formalidad), no hay nada que hacer, porque su inexistencia no es debido a negligencia o descuido, sino que sencillamente es producto de la evolución natural que tiene un deporte poco practicado. Hoy, en nuestro país, no hay masa crítica que permita financiar escuelas, homologaciones, seguros, equipos de rescate y certificaciones como las que existen en el primer mundo.
Está claro que en algún momento lo será; pero no todavía.
Comparandos
Sigamos: "Más aún, existe una larga tradición de actividad Regulatoria estatal exitosa en relación a otros deportes, como son los deportes náuticos, en donde también y de manera análoga a lo que sucede en la montaña, se utilizan espacios públicos, para la recreación y la práctica deportiva; con niveles de riesgo similares y con idénticas posibilidades de causar impactos medio ambientales."
Un momento. Yo no sé que tan cierto es que la existencia de actividad regulatoria estatal es exitosa en otros deportes (más de esto a continuación), pero de lo que sí puedo aseverar terminantemente es que el montañismo es tan radicalmente distinto a los otros deportes de aventura, que requiere una aproximación igual de diferente.
¿No me creen?; aquí tienen al menos cuatro razones que lo justifican.
Somos Tan Diferentes
Primero, que el Montañismo no es en realidad una sola actividad, sino que un conjunto de disciplinas que comparten un pasado y lugares comunes, pero que hoy poseen técnicas, objetivos y estéticas disímiles (ascensos de altura, caminatas, exploraciones, big-walls, travesías, escalada tradicional, escalada en hielo e incluso se podría incluir la escalada deportiva). Además, los límites entre cada una de estas facetas, y entre éstas y el mundo exterior, es difícil de determinar. ¿Cuándo y cómo una simple caminata en torno a un poblado se convierte en trekking? ¿Y cuándo éste deja de serlo para convertirse en un ascenso? ¿Después de cuántos bolts una ruta de escalada tradicional se convierte en deportiva?
Por el contrario, otros deportes aventura consisten en actividades mucho más "angostas" y, luego, más fáciles de estructurar en un marco regulatorio. Por ejemplo, paracaidismo. No importando si es hecho de noche o de día, sobre el mar, o en altitud, al final siempre tienes el hecho de alguien saltando con un paracaídas al vacío.
El segundo motivo es que es habitual que en Montañismo la actividad se desarrolle por varios días (sino semanas), lo que involucra que normalmente una cordada ha de lidiar con aspectos logísticos que le permitan resolver su alimentación y estadía en el terreno. Si bien otras expresiones del deporte aventura comparten estas características, tales como rafting y kayak, hay muchas otras que no, por ejemplo, surfing o alas delta.
Tercero, que en montañismo NO coincide quienes están en posición de controlar (policía, militares, guardaparques) con los que verdaderamente saben (Los Expertos de Siempre). Es fundamental que quienes evalúen cuenten con la autoridad moral para hacerlo. Nada molesta más a un evaluado que darse cuenta que quien lo evalúa sabe menos.
Cuarto y último, el más importante, pero quizás el más difícil de explicar. En montañismo, la forma más noble de elevar el nivel deportivo es hacer más con menos.
Este ideal, al cual nuestras comunidades debieran converger, recalca lo importante que es el estilo a la hora de la evaluación deportiva. En una época en la cual con tiempo y dinero todo se puede hacer, es esperable enfrentar los desafíos con lo mínimo. Este es el verdadero "fair play" en montañismo.
Este deseo impacta evidentemente en el equipo y estrategia de cada nueva generación de alpinistas, haciendo desaparecer cosas y conceptos que hasta ese momento se daban por imprescindibles. De ahí se explica lo obsoleto que es la típica medida de exigir el cumplimiento de una lista de equipo. Porque nada es fijo, ni siquiera la cuerda, la mochila o los grampones.
Supongamos que Carabineros de Chile tiene una lista tipo de escalada para quienes deseen intentar la cara Sur del Casa de Piedra y en ella aparece "cuerda". ¿Qué pasa si justo aparece un montañista que no la tiene porque desea hacerla en free-solo? ¿No lo van a dejar?
Esta aspiración, central en todas las facetas del montañismo deportivo, no se da en otras disciplinas. A menos que mañana aparezca una nueva generación de paracaidistas que deseen saltar desde 5.000 metros... sin paracaídas.
Sigamos Comparando
Por las 4 razones recién explicadas, desde el punto de vista legislativo, el montañismo es diferente y requiere un tratamiento ad-hoc.
Lo recalco de nuevo, porque más adelante el proyecto insiste: "Nadie puede decir con justicia, que las regulaciones a la práctica del velerismo, del buceo deportivo, del remo, u otras, han sido obstáculos para su desarrollo, al contrario, ello ha obligado a sus cultores a perfeccionarse, a mostrar niveles crecientes de tecnificación, lo que ha redundado incluso en éxitos deportivos en el concierto internacional".
¿Sí? Vean lo que dice Ramiro Zapata, presidente del comité técnico de la Federación de Deportes Submarinos: "Para obtener una licencia para bucear en Chile hay que someterse a un examen a cargo de la Armada. El problema es que la última modificación que se le hizo al reglamento, en el año 97, eliminó la categoría de instructor de buceo. Ahora puede ser cualquier persona, incluso los autodidactas, porque la experiencia demuestra que pasar el examen puede ser muy fácil. La Armada delega esta atribución en las distintas capitanías y gobernaciones marítimas y a veces en ellas no hay buzos ni gente con conocimientos" (Revista Qué Pasa, 10 de enero 2003).
Más claro dónde.
A estas alturas, el Considerando ya debería ser llamado el Ignorando.
Stay Tuned
Por hoy basta. Demasiada ignorancia me hace subir la bilirrubina.
Lo que queda del documento trata de la moción parlamentaria en sí, aspectos que veré en la siguiente columna.
Nos vemos.