Anticristo: La Moledora de Carne
La Columna del Anticristo
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La Moledora de Carne
Por el Anticristo (enero 2004)
Hace un par de meses atrás, el alemán Thomas Ulrich y el noruego Borge Ousland finalizaron una nueva travesía en el Campo de Hielo Sur.
El verdadero alcance de sus logros dio pie a una feroz polémica con los integrantes chilenos que realizaron su primer cruce longitudinal, en 1998-1999, argumentos que fueron y vinieron cual armas de destrucción masivas en un campo de batalla cibernético.
No es el momento apropiado para realizar sesudos análisis acerca de quién tiene la razón y quién no. Quizás después, cuando se tengan más antecedentes a la vista, entre ellos, el relato de Ousland-Ulrich y, también, la publicación de una historia de la travesía de los chilenos, evento no del todo irreal y que, según cuentan, se viene a pasos agigantados.
Lo que me interesa hoy es otra cosa. Tan sólo repasar un poco las discusiones que han rodeado este tema, deteniéndome especialmente en ciertos aspectos comunicacionales que me violentan.
Tres son Multitud
A través de los años, la expedición de Pablo Besser, Rodrigo Fica, José Montt y Mauricio Rojas se ha vista involucrada en varias polémicas. Mirando hacia atrás, se ve claramente que en todas ellas se vieron enfrentados a un prototipo de rival que tenía tres características en común.
Primero, que sus antagonistas fueron o son parte interesada en el tema, por lo tanto, no podían ser indiferentes ante el triunfo de algunos donde ellos mismos habían fallado. Segundo, que tuvieron o tienen una fama a la cual responder; ergo, se resisten a reconocer su fracaso porque éste introduce un elemento negativo en su historial deportivo. Y, tercero, poseían o poseen una poder de difusión tremendo, el cual amplifica sus argumentos y anula cualquier capacidad de autocrítica que les vaya quedando.
Los implicados a los cuales hago referencia son tres: Sebastián Álvaro, director del programa de televisión de aventuras español “Al Filo de la Imposible”, la sostenida con el ex-montañista chileno Mauricio Purto y, por último, la ya nombrada discusión con Ousland-Ulrich.
Para comprender cabalmente de qué estamos hablando, sería bueno que tú, estimado lector, te documentaras un poco por tu cuenta. Así podrías apreciar mejor la sutileza de las ironías involucradas. Además que para nadie es un misterio que comulgo completamente con la postura de los chilenos, lo que no me hace imparcial.
Cumplo con advertirte al respecto.
Al Filo de la Testarudez
Ha pasado más de una década de la actividad de “Al Filo”. Y, si algo bueno resultó del episodio entre los chilenos y Ousland-Ulrich, es que la discusión adquirió un grado de detalle tal, que se tuvo la necesaria perspectiva para ver en su justa dimensión los argumentos esgrimidos por Álvaro y algunos de los miembros de su expedición.
Porque, si ahora ya se discute acerca de parapentes y depósitos, hacer pasar cómo aceptable el uso de un helicóptero termina siendo un chiste.
Qué quede claro que los españoles nunca lo negaron. Lo inaceptable fueron los intentos que hicieron, a veces explícitos, por dejar entrever que aún así su actividad era un cruce válido.
De esta situación también se hicieron cómplices pasivamente un par de medios de comunicación, entre ellos Desnivel (España) y High (Reino Unido). El primero, porque nunca fue capaz de tomar el toro por las astas y decir tajantemente y sin ningún lugar a segundas interpretaciones, que los españoles realmente no lo cruzaron. La revista, sin querer o intencionalmente (no lo sé; yo no evalúo intenciones, sólo critico los resultados) cada vez que se ha referido al tema ha hecho uso de cuánto circunloquio existe para evitar enterrar al muerto. Desde usar frases como “los chilenos hicieron una depuración de la travesía española”, "la discusión es acerca de matices", o hasta llegar a emplear frases que son un engendro de lógica, tales como “los españoles culminaron la última gran travesía aunque con ayuda aérea”.
Con respecto a la High, la situación es sutilmente diferente. Ellos informaron acerca de la travesía en Octubre de 1999, basándose en falsos antecedentes. Cuándo se les hizo ver su error, presentaron la nueva información en el número de Enero del 2000 y dejaron la decisión final al público.
¿Correcta postura?, ¿cierto?
No. Menos mala. O quizás, incompleta. Pero mediocre al fin y al cabo.
¿Por qué?
Porque en su primera referencia emplearon comentarios que iban más allá de la presentación de hechos, cayendo derechamente en la crítica deportiva ("is this any better than the 1993 effort?"... "it would appear neither team could truly claim the first complete crossing"). Entonces, siguiendo la misma lógica, al mostrárseles los nuevos hechos, debieron haberles aplicado las mismas reglas de evaluación, con lo cual, al menos deberían haber desbancado a la expedición española del sitio que todavía se le asignaba.
Pero, ¡ay!, justo en ese instante se les olvidó comprometerse con un veredicto.
Además que nunca pidieron disculpas por haber informado mal. Y el problema con respecto a estos puntos no es menor, porque tal situación desencadenó más desinformación que a los chilenos les estalló en su propia cara poco tiempo después.
Efecto Dominó
Si el anterior conflicto generó ruido en Europa, en Chile se encargó de hacerlo Mauricio Purto, parcialmente blindado en sus opiniones por las apresuradas conclusiones de la revista High.
En su columna de los días sábado en la Revista de Deportes del diario El Mercurio, hizo un conjunto de afirmaciones que lo llevaron a concluir, tajantemente, que los chilenos habían fallado y que el cruce aún estaba incompleto.
Al igual que los españoles, Purto reunía los tres ingredientes a los cuales ya hice referencia: había hecho un intento fallido, tenía fama (los medios de comunicación lo erigieron como el cuarto deportista chileno de todos los tiempos) y gran poder de difusión (emanado de su sacro sanctorum, el Mercurio, y amplificados por los documentales mostrados en Televisión Nacional).
¿Estuvo mal que Mauricio Purto hubiera dado su opinión? No. Por supuesto que no. Está en todo su legítimo derecho hacerlo.
¿Estuvo mal que sembrara la duda acerca de la travesía? No. Para nada. Quienes hacen cosas que trascienden lo privado y desean ser reconocidos por su actividad, deben dar explicaciones cada vez que se les pida.
Entonces, ¿cuál es el drama?
Que no hubo derecho a una réplica justa. Lo que traslada el enojo de los miembros de Transpatagónica al medio que lo sustentó, es decir, al diario El Mercurio o a los encargados del suplemento de deportes.
Porque no nos engañemos. Querámoslo o no, mi opositor, el Cristo Escalador de las masas ignorantes de Chile, es considerado todo un referente. Si él dice que la travesía no fue terminada, entonces, no está terminada. La gente le va a creer. Y punto.
Por eso, los chilenos de Transpatagónica necesitaban algo más que dos “Cartas al Director” para hacer sus descargos. Aquí el equilibrio no venía dado por la cantidad de palabras, porque era virtualmente imposible condensar en tan breve espacio todos los conceptos involucrados. ¿Cómo se puede argumentar que no tiene nada de malo tener un depósito, si primero se debe explicar la diferencia que existe entre las expediciones "con" y "sin" soporte?
Y aquí no termina el análisis, porque también nos da pie para criticar el rol que Purto juega como comentarista.
Es verdad que puede decir lo que quiera en su columna. Sin embargo, si hubiese sido honesto, con la misma fuerza con que se basó para criticar a los chilenos (utilizando para ello el informe inicial de la High), poco tiempo después pudo haber hecho el esfuerzo de reconocer que esta revista se había "retractado".
Insisto. Purto no estaba obligado a hacerlo, pero... a ver, ¿cómo explicarlo? Digamos que hubiera sido un gesto de buena crianza, una actitud con altura de miras, haber admitido que parte de sus "fuentes" estaban equivocadas.
Pero no. No lo hizo. Sencillamente lo dejó pasar.
Y después de este episodio, vino el circo, porqué fue fácil ver quienes subscribían la opinión de Purto y quienes no. Bastaba con ver el vocabulario que empleaban.
Por ejemplo, Carlos Pisani, el entonces Presidente de la Federación de Andinismo de Chile, entrevistado por el mismo Purto en su columna un poco después, se refirió a la expedición de los chilenos como lo más potente de todas, divertido eufemismo acuñado por el mismo Purto.
¿Qué significa eso? ¿Los más fuertes? ¿Con mejor logística? ¿Los más hediondos?
Conozco bien esa expedición y puedo dar fe que ninguno de esos puntos es verdad.
La Última Pelea de la Noche
Si el caso de los españoles causó decepción (porque los chilenos los admiraban) y el de Purto generó enojo (porque se sintieron amordazados), la situación de Ousland y Ulrich les produjo risa, porque es un caso de frenada monumental, donde el vocabulario de los europeos “evolucionó” desde “hicimos el primer cruce longitudinal sin soporte del Campo de Hielo Sur” a “nunca dijimos que íbamos a hacer eso”.
Ya curtidos por las polémicas anteriores, la situación adquirió ribetes de conflicto sólo cuando Besser y Fica alegaron. Y harto, casi dándole la razón al dicho que “guagua que no llora, no mama”.
Lo hicieron severamente, sabiendo además que se venía encima una campaña comunicacional tremenda, la cual incluía el National Geographic.
Pero, ¿por qué hubo que esperar que ellos alegaran? ¿Acaso ninguno de los medios opinantes de la comunidad montañera fue capaz de hacerse un par de preguntas simples? (¿por dónde salieron?, ¿usaron parapentes?) ¿Por qué ningún periodista en Punta Arenas indagó más al respecto? ¿Por qué conocidos y famosos exploradores chilenos recibieron sus versiones y se las tragaron sin investigar?
Sé las respuestas a algunas de estas preguntas. Porque el periodista estaba apurado, porque no conocen de lo que hablan, porque a nadie le importa, porqué les cayeron bien, porque son famosos, porqué si es algo que se repite tantas veces debe ser verdad.
Dentro de toda este vergonzoso episodio, la actuación de "The Poles.com" brilla por su honestidad. Ellos demostraron como deben hacerse las cosas: antes de lanzar frases urbi et orbe, se documentaron, indagaron, dieron espacio para todas las versiones y, al final, fueron coherentes con su autoimpouesta regla editorial, la cual es, ser opinantes.
Complot
No hay una mano negra detrás de estos conflictos. Los chilenos no son más queridos u odiados que otras figuras del montañismo. No hay un complot. No se trata de tercermundismo, o discriminación.
Pero sí demuestra que contar con un poder comunicacional formal ayuda a establecer verdades. Y como los chilenos no lo tuvieron, tarde o temprano eso les significó actuar en desventaja.
Y es aquí donde llegamos al meollo del asunto de hoy.
Ya no basta con ir a un lugar y hacer una actividad buena. Si vas a hacer difusión de ella y ésta afecta al resto de la comunidad montañera, entonces debes preparar una capacidad comunicacional adecuada que al menos permita ser escuchado en igualdad de condiciones.
Si no, tus "rivales" te tomarán a ti y a tu pequeñita expedición en una moledora de carne, riéndose suavemente a medida que giran la palanca, viendo salir sólo pedacitos de lo que alguna vez fue algo honesto.