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El Mito del Liderazgo
Por el Anticristo (15
junio 2003)
Incómodas Avispas
Admito que cuando partió esta "Columna del
Anticristo", no sabía bien sobre que cosas me iba a enfocar.
Sí tenía claro que debía ser multipropósito, es decir, un poco de
consejos, un tanto de crítica deportiva, algo de reflexión. Mientras
fuese un aporte, serviría.
Pero ahora, transcurridas ya algunas semanas,
he descubierto que lo que inconscientemente estoy haciendo es compartir
con ustedes algunos conceptos que me han rondado la cabeza desde
hace tiempo. Es más, debo hacerlo, porque de lo contrario me harían
estallar mi cerebro.
Estos temas a los cuales
me refiero, están más cerca de la discusión académico-filosófica que de la
contingencia, situación que puede ser interesante para mí pero que podría
llegar a aburrir a quienes los leen. Lo reconozco.
Por eso es mejor
advertir que, si alguien espera encontrar en estas líneas debates del tipo “hoy
hablaremos de los mosquetones” o bien “la última chaqueta de Goretex”, lo
siento, mejor que busque en otro lado.
Al menos por un tiempo.
Hasta que logre deshacerme de estas avispas mentales que no me dejan tranquilo.
Esas Imágenes
Vamos al tema de hoy.
Si le preguntaran a la gente común y corriente
qué imagen tienen del montañismo, aparecerán respuestas tales como
“compañerismo”, “trabajo en equipo” y otras similares.
También nombrarán
“liderazgo”, infaltable por cierto en esta asociación espontánea. Palabra que
evoca la clásica figura de alguien, normalmente el jefe de expedición, estando
frente a un grupo de escaladores, organizando tareas, preocupándose del equipo
y tomando decisiones importantes.
Tanto es así que esta misma situación se ha extrapolado,
con éxito variable, a las asesorías que brindan montañistas a corporaciones
empresariales. Porque en ellas se reproducen, en forma más o menos
similar, el mismo esquema: un objetivo difícil, un líder capaz y
subordinados de complejas personalidades.
Pero...
¿Les sorprendería saber
que todo este asunto del líder es una gran mentira?
Un Problema de
Definición
Un momento.
Quizá soy muy severo.
Tal vez “mentira” no es la manera más apropiada de decirlo. Digamos mejor que
es algo no totalmente cierto.
De entrada, existe un
problema de definición. Porque cuándo me refiero a “líder”, utilizo el
significado que la mayor parte de la gente utiliza. Esto es, quien dirige,
quien manda, quien tiene el poder, quien hace efectiva la opción de tomar
decisiones. Un sinónimo de “jefe”.
No me vengan a refutar
con argumentos que hablan que lo anterior es un error y que las nuevas teorías
redefinen el liderazgo. Tales como aquellas que hablan de esquemas rotatorios o
situacionales (en el fondo, haciéndolo calzar mejor con la realidad, porque la
idea clásica no calzaba del todo en ciertas áreas).
El problema de estas proposiciones, más allá de su correctitud,
es que son demasiado elitistas, no han sido aceptadas masivamente
y, por lo tanto, no sirven a la hora de debatir con la gente común
y corriente. Para ellos, “jefe” y “líder” son la misma cosa.
Por eso, para efectos de este crítica que
estoy haciendo hoy, yo sólo uso la definición clásica.
Después de la Gran
Guerra
El liderazgo en el
montañismo es un mito porque, si bien es cierto que es verdad que hay grupos
que poseen esta figura clásica, hoy la mayor parte de los ascensos son
realizados por equipos que no lo poseen.
Y esto no es algo reciente. Ya después de la Segunda
Guerra Mundial era habitual el fenómeno de expediciones a ultramar
que más se asemejaban a un viaje de recreo de un grupo de amigos
que a organizaciones de mando militar.
Tal vez el hecho no era
mayoritario en ese entonces pero, con el paso de los años y a medida que los
grandes objetivos se cumplieron, la situación se revirtió y hoy,
comparativamente hablando, las actividades bajo el mando de un líder clásico
son las menos.
Por supuesto, tal situación no quita que haya
alguien que destaque más que el resto: la persona que consigue los
auspiciadores, el que escala mejor o el individuo elegido por el
grupo para cumplir las formalidades. Pero, de ahí a pensar que esto
justifique la imagen de organización jerárquica,... nop.
¿Quién era el jefe de la
cordada Arancibia-Casanova-Labarca (primer ascenso chileno Torre Sur del
Paine)? ¿O de la primera escalada nacional en estilo alpino a la Sur del Aconcagua
(Thile-Buracchio-Montes)?
¿Quién fue el líder en
tu salida de este último fin de semana al Cajón del Maipo?
Inercia, Difusión y Mito
Si entonces el
estereotipo está equivocado, ¿por qué persiste?
Hay varias razones. Una de ellas es sencillamente
la inercia que tienen las cosas. Fue verdad, hoy no lo es; pero
actualizar este cambio no es automático y toma tiempo. En la medida
que surjan más artículos, videos, historias y relatos, se compensará
el desequilibrio existente.
Otro factor que también
influye es que aquellas expediciones con líderes en el mando, generalmente
tienen un mayor poder de difusión, haciendo prevalecer sus historias en
desmedro de las otras. Realimentando en el imaginario colectivo la figura de un
gran líder dirigiendo a sus hombres a la conquista de una notable cumbre.
Sea por la razón que
fuese, las consecuencias son claras: la sociedad recibe una imagen parcial, en
desmedro de otros segmentos ricos en imágenes notables.
Una pena.
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