Anticristo: Experiment Show
La Columna del Anticristo
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Experiment Show
Por el Anticristo (1 junio 2003)
Buscando Equilibrios
Si algo caracterizó por siempre a las actividades del deporte aventura fue su marginalidad mediática. Tanto así, que sus cultores se sentían miembros de una cofradía única e indescriptible para quienes no habían sido iniciados en ella.
Pero eso hoy ha cambiado en Chile. Por diferentes motivos, ahora es fuente recurrente de reportajes y noticias en los medios de comunicación, llevando imágenes heterogéneas al público no experto de lo que se supone es la realidad de estas actividades.
Dudo que este incremento sea moda o coincidencia. Más bien tiene la impronta típica de las sociedades que se hacen más desarrolladas, que es cuando sus habitantes, agobiados por las presiones de la vida citadina, buscan en el contacto con la naturaleza una manera de mantener sus equilibrios.
Ahora bien, hubo un fenómeno en particular que pudo ser responsable importante del auge de este último tiempo. Evento de indudable parentesco con el montañismo y que, por ende, es interesante de analizar.
Me refiero al Reality Show “Los Conquistadores del Fin del Mundo”.
Los Hechos
En Chile fue emitido por el Canal de Televisión de la Universidad Católica, quien se unió a otras cinco cadenas y a la productora internacional Promofilm para llevar a cabo el proyecto.
Se trataba de una competencia entre cinco equipos de hombres y mujeres que representaban a Chile, Ecuador, México, Brasil y EE.UU. Ellos debían sortear diversas pruebas de aventura a medida que iban avanzando por los 250 kilómetros que separan Esquel de Ushuaia, en la Patagonia Argentina. En el proceso, los equipos perdían integrantes debido a eliminaciones que dependían de varios factores, hasta que quedó un expedicionario por país. Fue entonces que los sobrevivientes se reunieron para determinar a un único ganador en el Faro del Fin del Mundo.
Su emisión comenzó el 4 de abril del 2003 acompañada, como es habitual, de una fuerte campaña de promoción.
Inocente Paloma
Al principio yo sólo quería evaluar si las imágenes emitidas que tenían relación con nuestra disciplina eran correctas. Nada más. Pero bastó un par de minutos, para darme cuenta que lo que allí había era un tongo, una farsa, un verdadero show.
Obvio, torpe columnista. ¿Acaso no lo dice su nombre, “Reality Show”? ¿Qué otra cosa podías esperar?
Es que pequé de inocente. Me dejé engañar por el implícito mensaje de la saturadora difusión y creí que participarían “monstruos del outdoors”. Individuos duros y curtidos por el sufrimiento. Personas con un historial de aventuras propias o adquiridas que, no obstante, exhalan humildad. Porque han sentido el dolor y saben lo ridículo que es la soberbia cuando se está sometido a los humores de la salvaje naturaleza. Montañistas por supuesto, pero también hippies, kayaquistas, viajantes, mochileros, marinos... Pero en ningún caso esa amalgama de aficionados que se quebraban en llanto a la primera ocasión.
Qué quede claro. Los miembros de los equipos participantes merecen mi respeto como personas. Está de más decirlo. Se esmeraron y dieron todo lo que tenían. Pero desde el momento en que optaron por aparecer en el programa, su proceder en la competencia fue público y, por ende, susceptible de crítica.
Bueno o Malo, pero Honesto
En todo caso, el problema aquí no es discutir acerca de si el susodicho programa era bueno o malo.
Lo que no puedo aceptar es que haya sido deshonesto, defecto imperdonable toda vez que cualquier mentira, tomada por verdad, tiene un alcance enorme, casi imposible de contrarrestar.
El primer engaño fue que se les hizo creer a la audiencia que quienes estaban ahí eran gente apropiada, expertos, los mejores.
¡Falso! Porque sus historiales, sus perfiles, no revelan a personas que hayan sobrevivido en la Pared Sur del Arenas, en el Matto Grosso, en el Glaciar del Khumbu o en los rápidos del Futaleufú. No eran instructores, guías o expedicionarios, ni tampoco escritores, periodistas o pensadores con relación al deporte aventura.
Además, “Conquistadores” fue deshonesto porque, ¡por favor!, no me vengan a decir que todo este esfuerzo fue por "Chile".
Sí Canal 13 tenía en mente que nuestro país ganara la competencia, entonces tendría que haber seleccionado a los mejores exponentes, aunque eso hubiese significado obtener un producto televisivo más plano, sin peleas ni llantos. Pero ante la dualidad, ganar o tener rating, privilegiaron este último y, consecuentemente, usaron criterios televisivos para armar un equipo.
Ok, está bien, fue su decisión.
Pero no me metan a Chile en esto. También es de mi propiedad, y me indigna cuando lo ridiculizan.
Experiment Show
Tal vez no todo fue malo. Algunas externalidades positivas habrá.
Por ejemplo, puedo imaginar a una mayor masa de jóvenes viendo individuos en contacto con la naturaleza, lo que podría despertar sanas motivaciones y un cambio en la forma como entienden sus vidas. También puedo inferir que ayudará a una mejor comprensión de algunos estigmas clásicos del montañismo, como por ejemplo el manejo del conflicto. Incluso, la audiencia entenderá mejor cómo se debe vivir en tales circunstancias, dado que el constante seguimiento televisivo muestra como cocinan y duermen.
Sin embargo, estos "beneficios" no equilibran el error de base que existe, porque ¿de cuál realidad me están hablando? Lo que vimos en ese programa no es la realidad. Díganme ustedes cuándo han visto una expedición de verdad organizada así.
Nunca.
“Conquistadores del Fin del Mundo” no es un “Reality Show”. Es un experimento y, como tal, mejor sería llamarlo “Experiment Show”.
Alcance que también debiera afectar a otros programas vistos en Chile. ¿O acaso es muy real tener a jóvenes encerrados por tres meses, sin contacto alguno con el exterior, sólo para determinar quien es el más apropiado para protagonizar una teleserie?
Los Verdaderos Héroes
Basta. Demasiado enojo mata el alma.
Sólo les diré que he visto como jóvenes escaladores chilenos, talentosos y sencillos, han tenido que mendigar migajas para ir a la montaña de sus sueños. Durmiendo en aeropuertos, viajando escondidos, arrancándose de la formalidad. Aceptándolo todo, con tal de tener una oportunidad.
Ellos son los que realmente han hecho increíbles hazañas. Ellos son los verdaderos “Conquistadores” que han llevado nuestros emblemas por doquier.
Ellos son mis verdaderos héroes.