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Una Brutal Verdad
Por el Anticristo (febrero 2007)
Decíamos Ayer
Estoy tratando de responder con honestidad a la candente pregunta
de quien fue el primer chileno en subir las tres Torres del Paine.
Para hacerlo como corresponde, primero recordé los orígenes
de la polémica y luego vi los antecedentes históricos
del montañismo en cuanto a situaciones como estas (en las
columnas "Un Buen Ejemplo" y "Una Breve Historia").
Ahora, en la tercera entrega, agrego a la ya picante salsa un nuevo
ingrediente...
Mundo Real
Les presento a Juan Eduardo Pérez Soto.
Por supuesto, joven, fuerte, ambicioso. A pesar que se lo escala
todo en los alrededores de Santiago, sólo se hace definitivamente
conocido cuando asciende la pared Sur del Aconcagua en solitario.
Tras él éxito, el mundo a sus pies, así es
que arma un proyecto denominado "Trinidad" consistente
en escalar solo, en invierno y por rutas nuevas, 3 paredes himaláyicas,
siendo la primera de ellas la segunda más grande del mundo:
la vertiente del Rupal en el Nanga Parbat.
Antes de ir a pedir auspicios, y dado que su
nombre no acompaña su dorada cabellera y ojos color zafiro,
se reinventa y se hace llamar John John. Con todo eso sumado, no
sorprende que en dos semanas de trabajo logre conseguir los US$200.000
que necesita, cash. Pronto televisión y prensa se
suman, y el festival comienza a rodar.
Seis meses después ya está a los pies del Nanga Parbat.
Ante él, 4.000 metros de roca y hielo. Escoge una línea
a la derecha de la House/Anderson y, al llegar la luna llena, parte
briosamente. Encuentra dificultades notables pero ninguna se le
resiste. Tras 4 vivacs, arriba a los 7.158 metros donde encuentra
un sector bien complicado, sobrevertical y sellado, al parecer de
55 metros de alto. Y, para peor, el anclaje donde está es
sólo una estaca puesta sobre nieve inconsistente. No se ve
por donde. Intenta un par de movimientos pero nada. Mira el valle
y luego el calmo cielo y entonces se da cuenta que no se la puede
y que ha encontrado su límite.
No tiene excusa. No es que haya mucha nieve,
o peligro de avalanchas. Es sencillamente que lo que tiene ante
sí es más de lo que puede dar. Y si bien antes John
John había hecho cosas similares, run-out espantosos
en circunstancias ídem, aquí no está seguro
si puede sobrevivir. Tiritando (aunque no de frío precisamente)
comienza a descender.
La bajada la va resolviendo en forma impecable, una muestra de cuánto
ha aprendido en estos últimos años. Pero eso no es
consuelo, porque el dolor del fracaso es abrumador. ¡Y además
será público! ¿Qué van a decir sus auspiciadores?
¿Y los noticiarios? John John, el invencible, el superhombre...
tuvo miedo.
Cuando ingresa al campamento base está tan deprimido que
se mete directamente en su carpa sin ni siquiera sacarse los grampones.
Mundo Virtual
Pasa dos días recluido, sin hablar con nadie ni enviar los
despachos que tenía prometido.
En la noche del tercero, el hambre lo obliga a entrar a la carpa
comedor que está compartiendo con otras expediciones. Se
encuentra con muchos buenos y famosos escaladores que están
en sendas actividades en montañas vecinas. Ellos lo acogen
con grandes muestras de afecto y lo invitan a sentarse en sus mesas.
Poco tiempo después, es inevitable, le preguntan como le
fue, a lo cual John John no le queda otra que contestar.
Al principio los detalles surgen con monosílabos, pero lentamente,
a medida que va viendo la cara de asombro de sus interlocutores,
se empieza a entusiasmar y no deja detalle afuera (excepto, claro
está, que resolvió un par de pasos en artificial).
Al terminar, sus nuevos amigos, medio animados por el vodka, se
paran y lo abrazan, no escatimando elogios y diciéndole que
es un tremendo triunfo, que es lo más comprometido y valiente
que se ha visto en años en el Karakoram y que la bajada,
Dios, la bajada en sí sola demuestra el sobresaliente nivel
de John John. ¡Ni el Piolet de Oro será premio suficiente
para él!
Mientras, John John no dice nada, sólo escucha. Quizás
ellos tienen razón, piensa. Talvez lo que acabo de hacer
es algo increíble, un nuevo referente. Claro, no había
llegado a la cumbre, pero, vista la magnitud del coraje y valentía
que demostró, eso es un detalle... O sea, en realidad, en
el fondo, no existe tal fracaso. Lo opuesto; es un tremendo éxito
para él y para Chile.
Lleno de tales buenas intenciones, al día siguiente envía
su despacho. Escrito en tercera persona para darle un aire más
casual, dice así: "John John acaba de abrir una nueva
ruta en la vertiente del Rupal en el Nanga Parbat. Lo hizo en 5
días, en invierno, escalando en libre, resolviendo dificultades
de 5.12, M10, WI7. La vía transcurre íntegramente
por el espolón central y no termina en la cumbre, un aspecto
secundario dado que el objetivo central era escalar la Pared".
El cable se va, su destino es el mundo y ustedes
ya pueden vislumbrar lo que ocurre después. Los canales de
comunicación del proyecto "Trinidad" se encargarán
de tomar los datos enviados y ampliarlos urbi et orbe. Los
medios tradicionales recibirán esta información y,
sin analizar pan y pedazo, lo publicarán tal cual. Pronto
se verán titulares extraordinarios que irán estableciendo
una cierta verdad, convenientemente "reforzada" por la
máquina publicitaria establecida por auspiciadores, patrocinadores
y cuanto cuma se haya subido al carro de la victoria.
¿John John? Arribará a Chile convertido en el nuevo
Aquiles del mundo moderno.
Control C, Control V
Dejemos de lado por un tiempo las andanzas de nuestro amigo de nombre duplicado y analicemos cuál es el problema con todo esto. Porque perfectamente me pueden decir que también los picantes tienen derecho a decir lo que quieran, basados en el pilar fundamental de nuestra cultura que es la libertad de expresión. Es verdad. Y concuerdo. Así es que el problema aquí no es si John John tiene derecho a hablar o no. O si tiene razón cuando hace comparaciones de su actividad con otras previas. No, amigos míos. El quid del asunto es otro: que las noticias se publican directamente, sin ningún tipo de filtro, análisis o evaluación. Es decir, algo que permita verificar que los juicios de valor que el mismo autor se auto-asigna, sean ciertos. Y como no se hace, es posible para los involucrados continuar mintiendo con un martillo comunicacional que machaca día a día, haciendo difícil mantener la actitud crítica que la evaluación deportiva exige. Y después, cuándo comienzan a aparecer los detalles (como por ejemplo, que John John no lo hizo todo en libre, o que en realidad se devolvió harto antes de llegar a la cumbre), ya es muy tarde para cambiar las percepciones. Además que, nos guste o no, y descartando los casos de pitutos, gran parte de quienes tienen dinero para auspiciar este tipo de proyectos no saben mucho de montañismo, tendiendo a tomar decisiones sobre la base de información entregada por las fuentes de más fácil acceso, jurando que lo publicado en ella ya viene con cierto filtro. Que, junto con los hechos, traen algo de análisis.
Pero no es así. Normalmente lo único que hacen los
medios es copy-paste de lo que, atención atención,
¡EL MISMO INDIVIDUO ESCRIBE!
Esta situación es inaceptable. ¡Es como si en el tenis
le dejaran a los jugadores la responsabilidad de determinar los
resultados!
Si un medio va a publicar letra a letra lo que se le envía,
debe al menos utilizar las palabras adecuadas en sus titulares para
dar a entender que lo escrito proviene de su autor y que, por omisión,
el lector debe dejar espacio para la duda. Pero los periodistas
no lo hacen. Por flojera, ignorancia o intereses creados. En el
caso de John John, probablemente dirían "Se ha abierto
una nueva vía en la Pared del Rupal", en vez de colocar
"John John afirma haber abierto ruta en el Rupal", redacción
mucho más feliz y justa.
Para que vean que no exagero, a continuación ustedes encontrarán
dos ejemplos reales de situaciones como las de John John, demostraciones
efectivas de cómo la Trifecta Triple F (fortuna/fama/flojera)
termina por abrumar la lógica humana.
Aquí Son 250
El primero ocurrió en Perú. En la pared sureste del
Trapecio para ser más exacto, una montaña de 5.644
metros localizada en la cordillera de Huayhuash, al sur del Yerupajá.
El famosísimo escalador norteamericano Jeff Lowe dibujó
una línea en ella en 1985, de lo que él llamó
la más difícil escalada en solitario que jamás
hubiera realizado. Eso a pesar que no llegó a la cumbre,
sino que se devolvió 250 metros antes, después de
dejar atrás, según él, los largos difíciles
(aunque existe el comentario que lo hizo porque estaba cansado).
En su honor, la ruta lleva hasta el día de hoy su nombre.
Pero el 10 de julio de 2005 el vasco Aritza Monasterio junto a los
eslovenos Pavle Kozjek, Miha Lampreht y Branko Ivanek, repitieron
el mismo itinerario pero completo, cumbre incluida, dejando la graduación
global en ED+ (AI6, M5, A2, 800 m).
Lo interesante de analizar es que aquellos "últimos"
metros de Lowe no fueron para nada pan comido. De hecho, debido
a las malas condiciones del hielo, tuvieron que hacer, entre otras
cosas, una travesía de 30 metros a la derecha y escalar una
chimenea extraplomada.
Esta bien que el recalentamiento global esté
cambiando las rutas y podría ser que quizás
cuando Lowe estuvo ahí era sólo caminar hacia arriba...
Pero eso es tener demasiada fe... Por eso yo asevero que aquí
no había ninguna, ¡NINGUNA!, razón de fondo
para que la escalada de Lowe se hubiera dado por completa y, menos
aún, que llevara su nombre.
Si ocurrió fue única y exclusivamente porque los medios
lo transmitieron así y el resto del mundo, beeeee, beeeee,
como cordero repitió lo que se les dijo que repitieran.
¿Y quien partió con tal error? Puchas, a estas alturas
imposible saber. Pudo haber sido el mismo Lowe en alguna entrevista,
o su auspiciador en un aviso publicitario, o una periodista de 18
años que estaba haciendo su práctica en la revista
Time... Sepp Moya.
Pero, ¿saben algo? Da lo mismo. Buscar
un "responsable" es irrelevante, no interesa. Lo central,
lo importante, es dejar constancia de lo injusto que es considerar
la escalada de Lowe como un éxito deportivo, lo cual, dicho
sea de paso, les niega a los vasco-eslovenos el privilegio de darles
su nombre a la ruta.
Si yo lo hubiera dicho antes nadie me hubiera tomado en cuenta (¿quién
soy yo para criticar el ascenso de alguien tan respetado?). Pero
ahora, que una cordada hizo una escalada impecable, en estilo y
técnica, dejando en evidencia que la ruta no terminaba en
un hipotético punto "250" metros debajo de la cumbre...
¿Cambia en algo vuestros pareceres? ¿Hay espacio en
sus mentes para la crítica?
¿O van a seguir repitiendo tontamente lo que los demás
les dicen que digan?
El Padrino
El segundo ejemplo es la supuesta escalada de la Pared Sur del Dhaulagiri
(8.167 m) por Tomaz Humar. ¡Oh sí! Esa.
Historia corta. Humar llegó a Nepal a principios de septiembre
de 1999. Tras las caminatas y el período de aclimatización
correspondiente, arribó el 15 de octubre al campo base (3.800
m). Diez días después partió con una escalada
que, para que estamos con cosas, fue fenomenal. Dificultades extremas,
noches sin dormir, avalanchas, roca podrida, Sergio Lagos en Viña...
Hasta que el 31 de octubre, a 7.100 m, debido a las dificultades
que todavía debía resolver, se desvió a la
derecha hasta llegar a la Vía de los Japoneses en la arista
Este.
Humar no se detuvo. Tras una nueva noche, se lanzó en estilo
alpino en demanda de la cumbre. Lo curioso es que no siguió
por el filo sino que volvió a desviarse a la Pared Sur, haciendo
otra travesía similar a la anterior aunque en sentido opuesto.
Después de eso, se mantuvo en dicha vertiente, escalando
derecho hacia arriba hasta llegar de nuevo, a los 8.000 metros,
al filo Este. Como Humar estaba cansado y sin holguras, ahí
mismo se dio la vuelta e inició el retorno a casa.
A su regreso, fama y fortuna. Hasta Messner lo fue a buscar al aeropuerto.
El ahora retirado himalayista italiano señalaría que
la vía de Humar resolvía la Pared Sur, aunque no hubiera
alcanzado la cima. Porque ésta era secundaria (como dijera
John John) y porque el problema importante, la Pared, estaba resuelta
(como implicara John John).
Hay que admitir que invitar a Messner fue un golpe comunicacional
genial, el cual, sumado a la propaganda a través de Internet
(el puro 2 de noviembre su sitio recibió 1.700.000 hits)
y al carisma de Humar, construyó un sólido respaldo
a los argumentos que daban a éste la victoria. Es decir,
anda que alguien se atreviera a decir lo contrario...
¿Seré yo Maestro?
Acá son 1.000
Pese a lo que podría pensarse, mis críticas
no son que no haya llegado a la cumbre. Para nada. La controversia
va por otro lado, y es que Humar haya abandonado la Pared, aspecto
fundamental dado que, tal y como se dijo hasta el cansancio, el
objetivo era hacer la Pared.
La tan comentada travesía (que dicho sea de paso no era fácil),
¡había sido de 1 kilómetro de largo! O sea,
más parecía una vulgar escapada que una búsqueda
de lo fácil entre lo difícil.
Lo que se ratifica en las palabras del mismo Humar, quien dice textualmente
que "... He tardado demasiados días para llegar a este
punto... me queda poco gas... Seguir en línea recta es impensable...
La franja superior de roca es extraplomada, de una roca espantosa...
Me doy cuenta que las reuniones no me iban a proporcionar ni un
mínimo de seguridad..."
Qué me disculpe Lagos el Primero, o sea Dios, pero ¿no
es precisamente este tipo de cosas lo que la gente dice cuanto trata
de explicar un fracaso? ¿No se supone que si el objetivo
era escalar la Pared, se debían resolver todos y cada uno
de sus componentes principales? ¿Cómo alguien, habiéndose
saltado la parte más difícil, puede llegar después
a afirmar que tuvo éxito? ¿Cómo es posible
que se permita tamaña laxitud?
Y ¡ojo! que tampoco es válido pensar
eso de que lo ocurrido fue después de haber resuelto lo más
difícil. De partida, eso nadie lo sabe. Pero, aún
si así fuese el caso, todavía sigue siendo una pésima
explicación, porque lo que quedaba por cubrir, sin ser lo
más difícil, aún era lo suficientemente
difícil como para haber disuadido a Humar de seguir. Además
que, olvidaba comentarlo, estamos hablando de una zona que ni siquiera
estaba cerca de la cumbre, sino que a 1.000 metros debajo de ella.
O sea, le faltaba caleta.
Pero si, a pesar de todos estos gritos al viento, aún no
logro convencerlos, entonces, argumento final, qué mejor
que analizar los mismos movimientos de Humar en la Pared.
Cuando él llegó a la arista Este por primera vez y
partió en su día de cumbre, tras la primera travesía...
¿qué necesidad tenía de volver a meterse a
la Pared Sur? Si todo lo que él y su grupo de apoyo argumentan
es cierto (que realmente ya la había vencido), ¿por
qué no siguió por el filo? (una vía mucho más
abordable y que quizás le hubiera permitido arribar a la
cima).
¿Porque era la continuación lógica? Nah. Para
nada. Hacer esa maniobra, a 7.500 metros, le exigió realizar
otra travesía de similar longitud que la anterior, un movimiento
tan forzado que da la sospechosa impresión que lo hizo sólo
para agregar metros de recorrido en la misma Pared Sur. Como si
Humar ya intuyera que podrían haber críticas y había
que asegurarse de presentar un caso más sólido.
No lo sé, nadie lo sabe. Pero es cosa que miren su recorrido
en alguna fotografía y verán a lo que me refiero (la
ruta tiende a ser una línea recta, pero con un enorme y gran
apéndice hacia la derecha).
A diferencia del caso de Lowe, la ruta de Humar todavía no
ha sido repetida. Pero ocurrirá, no les quepa duda; tarde
o temprano. Con una cordada, de igual o mejor nivel que el de Humar,
que recorrerá la misma línea pero sin hacerle el quite
al sector difícil. En una de esas, con cumbre incluida.
Y cuándo pase, será impresentable negarles el logro
de considerarlos como los primeros en vencer la Pared Sur del Dhaulagiri.
Nada Personal
Que quede claro que no tengo nada contra Lowe y Humar. Parecen ser
buenas personas, deportistas de primer nivel y, quizás, sin
nada que ver en todo este embrollo. Muy probablemente, tan sólo
inocentes actores de un juego mayor.
Pero admitir lo anterior tampoco significa que me tenga que ir al
otro extremo y avalar lo que dicen sólo porque ellos son
buenas personas. Estos conceptos van por carriles separados. No
es nada personal; it's business.
Véanlo así. Si yo me metiera a la Pared Sur del Aconcagua,
la escalara hasta el primer nevero, luego me corriera hacia la derecha
hasta el filo Este, lo recorriera por dos mil metros y, tras la
cumbre, bajara diciendo que he batido el record de velocidad para
la Sur... ¿Ustedes lo aceptarían?
Por supuesto que no. Me taparían a críticas.
Pero, ¿y si la Desnivel publicara que Dean Potter ha hecho
tal cosa? ¿Sería igual? ¿Tendrían ustedes
igual juicio crítico?
No me mientan. Admítanlo. La noticia se la tragarían
enterita.
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