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Contemplando a Antares
Por el Anticristo (septiembre 2006)
La vista fija mirando hacia arriba, tratando
de entender. Buscando algo de orden en el caos.
Así pasaron los minutos. Intentando asimilar el golpe. Por
supuesto, momentos antes ya había chequeado lo obvio; apretando
por aquí, ajustando por acá... Pero no hubo caso.
Antares, mi viejo y querido computador, había muerto.
Con él, todo. No sólo la columna que continuaba con
la historia de las escaladas sin cumbre, sino que también
el nuevo sitio web, las fotografías de los últimos
viajes, los proyectos que estaba presentando, la libreta de direcciones,
los correos, los dineros, el testamento... Todo.
Cómo se demostró días después, recuperarlos
fue imposible. Por eso fue que me bajó la indiada y, con
la misma violencia que arrojé al tacho de la basura mi celular
hace un año atrás, tiré la CPU y el monitor
a un rincón olvidado de mi casa y lo di por perdido. Acto
seguido, y como una forma de dejar el episodio atrás, tomé
la decisión de bajarme del mundo.
Así es que no habrá más columnas del Anticristo,
al menos por un tiempo. Quizás en 2 o 3 meses más
vuelva a intentarlo... No lo sé, veremos. El futuro, como
ustedes saben, siempre está abierto.
Huelga decir que sería bueno aprovechar esta historia para
motivarlos a que respalden ahora ¡YA! sus computadores...
Miren que mañana es un palabra que a veces llega tarde.
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