Anticristo: Temporada Alta 2007-2008: Agraz
La Columna del Anticristo
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Temporada Alta 2007-2008: Dulce
Por el Anticristo (junio 2008)
Si pudiera catalogar en un sólo concepto esta temporada, este sería algo así como “el regreso de los penitentes asesinos”.
Porque cuando el calor estival atacó con todo a la zona central chilena, surgieron como ejército para impedir el normal desplazamiento de varias actividades. Incluso llegó ser peligroso, y no es chiste, porque éstos también se formaron en los puentes de nieve, creando la paradoja de a veces tener que hacerle el quite a estas antipáticas estructuras... sólo para imprevistamente caer en una grieta.
Definitivamente, aquí, en los Andes que rodean Santiago, primavera es la mejor estación. En verano, mejor mandarse cambiar o, que es peor, dedicarse al surf.
Entrando en lo que es nuestro, aquí está, como siempre, el gran recuento de las actividades de la comunidad de montañistas de Chile (nacionales o extranjeros residentes), ocurridos entre octubre del 2007 y marzo del 2008 (inclusive), que incorpora sólo las actividades que representan algún grado de aporte deportivo (para Chile), haciendo hincapié en las que hacen cumbre-cumbre (el resto, aprendan, se llaman “intentos”) y, dado que aún soy humano, es posible que buenas actividades hayan quedado afuera, errores ante los cuales pido mil disculpas.
Agradezco también a quienes me ayudaron a recopilar la información que aquí aparece, reunida gracias a las colaboraciones de Álvaro Vivanco, Elvis Acevedo, David Valdés, Ralf Jaiser, Darío Arancibia, Camilo Rada, Francisco Rojas, Ignacio Morales y Rodrigo Fica. Adicionalmente, al César lo que es del César, debo reconocer que para completar la información utilicé datos varios publicados por la revista Outdoors y los reportes hechos por Daniel Seeliger para la Escalando.
Ya, comencemos pues.
Siete Veces Lejos
En forma cronológica, el primer éxito vino de la mano de Patricia Soto, quien se convirtió en la primera chilena y sudamericana (segunda latina) en completar las "7 cimas", al hacer cumbre el 13 de octubre en la Pirámide de Carstensz, el punto más alto de Oceanía.
A Soto le tomó 7 años completar el periplo, uno que esencialmente partió el 2001 cuando subió el Everest. De ahí se fueron sucediendo el Aconcagua (2002), Denali (2003), Elbrus (2004), Kilimanjaro (2005), Vinson (2006) y, por último el Carstensz.
Esta cima es una rocosa formación que se ubica en la isla de West Papua (ex Irian Jaya), en Indonesia, una complicada ascensión por un millón de malas razones. Acompañada por Rodrigo Fica, primero se dirigieron a Australia para subir el Kosciuszko (que algunos plantean como el verdadero punto más alto de Oceanía) y, luego, a principios de octubre, se trasladaron a Timika, ciudad base para alcanzar la vertiente sur del Carstensz. Tras una semana de duras negociaciones obtendrían finalmente un permiso de escalada que les permitió entrar legalmente por la mina Grasberg. Lo único malo fue que como la autorización duraba tan sólo 5 días, apenas tenían tiempo suficiente para la aproximación e intentar un cerro que es asolado regularmente por la lluvia.
Bien apurados entonces, partieron el 10 de octubre y al campo base (4.200 m) llegaron al día siguiente. El 12 intentaron infructuosamente de aclimatarse llevando acopio de material al pie de ruta, y el 13 partieron para arriba. En algunos tramos tan sólo una caminata, en otros escalando, siempre en medio de chubascos y con visibilidad cero. En la cumbre estuvieron a las 11 de la mañana.
Las montañas no saben de justicia, pero aquí, al menos, se dieron las cosas para premiar a quien se lo merecía.
Dos Veces Cerca
La Fundación Omega continuó visitando la meseta Antártica en su afán de medir las cumbres más altas de la cordillera Centinela, esfuerzo que se ha mantenido por algunos años ya y que ha visto la interesante participación de varios chilenos.
El objetivo de este año, el último del proyecto, era ascender las dos únicas montañas principales que les iban faltando por evaluar: el Epperly y el Tyree, objetivos que, por decir lo menos, no era para nada fáciles.
La expedición estuvo conformada por el australiano Damien Gildea (líder), la eslovaca Jarmila Tyrril y los chilenos Camilo Rada y María Ibarra. Entraron a Antártica el 28 de noviembre, realizaron un período de aclimatización de un mes en torno al área del Vinson y, luego, entre el 20 y 21 de diciembre, Ibarra y Tyrril abrieron una ruta nueva a la cara Oeste de esta montaña.
De ahí se fueron al Epperly. De hipotéticos 4.359 metros, fue intentado primero por Gildea y Rada, quienes partieron a las 3 y media del 27 de diciembre, tomando una línea de ascenso inédita que resultó ser complicada, de pendientes sostenidas y múltiples pasadas de roca. Sin rendirse, continuaron, hasta que a mediodía del 28 fueron detenidos por un vertical pináculo de roca, de algo así como 8 a 10 metros de alto, que resultó ser la cima, el cual, lamentablemente, escapaba a sus posibilidades. Dejaron el GPS en una antecumbre cercana y se fueron para abajo, llegando de regreso al campamento al cumplirse la hora 40. Ibarra y Tyrril repetirían aproximadamente lo hecho por sus compañeros, un recorrido que denominarían "El Quinto Elemento". No obstante lo anterior, ellos mismo establecieron que el cerro no puede darse por ascendido, dado los metros que les faltaron por escalar.
El Tyree fue intentado sin Tyrril, quien abandonó el grupo el 4 de enero debido a diferencias de carácter con Gildea. El resto haría un primer intento abortado por mal tiempo, y luego un segundo, el 11 de enero, cancelado esta vez por decisiones técnicas esgrimidas por Gildea. Después de eso, ya nada más quedaría por hacer y se retiraron de la cordillera Centinela, usando la logística aérea estándar tras permanecer 50 días en el área.
Con respecto a los datos, el GPS colocado algunos metros debajo de la cumbre del Epperly entregó una medición de 4.508 metros, lo cual, con o sin torreón, demostró que la montaña era bastante más alta de lo que se pensaba. En rigor, la sexta del continente helado, dejando la lista, en orden decreciente, de la siguiente manera: Vinson, Tyree, Shinn, Gardner, Kirckpatrick (ubicado en las Transantárticas) y Epperly.
Que 10 Años No Son Nada
En Torres del Paine hubo ascensos varios, entre ellos a las ahora habituales Torre Norte y Cuerno Principal, eventos que a partir de hoy dejaré de comentar debido al tráfico que están experimentando (pero eso no significa, trampositos, que puedan decir que los subieron sólo por llegar a las antecumbres).
De las otras cosas que se hicieron, por lejos, la más relevante fue la realización, por fin, del primer ascenso nacional a la ruta Bonington en la Torre Central del Paine (2.800 m). Ocurrió de manos de los chilenos Nicolás Secul (23) e Ivo Kusanovich (24) quienes, acompañados por Pedro Cifuentes (España), hicieron cumbre el 28 de enero a las 18:30 hrs. Como ya es costumbre en este tipo de escaladas, bajar les tomaría toda la noche, arribando sólo a las 7 y media de la mañana del día siguiente al Col Bich. Sería importante comentar que estos muchachos también intentarían la Torre Norte (pero no hicieron cumbre) y la Sur (se devolvieron en el largo 3; en parte por perderse un poco, en parte por el clima).
Garbanzo cultural: el único chileno que había pisado la cumbre de la Torre Central del Paine antes había sido Andrés Zegers, cuando en 1998 completaría, en 47 horas round-trip, "Rosso di Sera", acompañado por el estadounidense Steve Schneider.
Que 45 Tampoco
Pero el epicentro telúrico estuvo esta vez en la Patagonia argentina, donde las tareas atrasadas nacionales por fin fueron resueltas.
Nicolás Gutiérrez y José Edwards se toparon en Chaltén bien entrenados y con la ambición de hacer buenas cosas. Gutiérrez partió intentado abrir una ruta en la cara oste de la Aguja de la Silla, con la norteamericana Crystal Davis-Robbins, mientras que Edwards igual pascual en la Guilloumet (acompañado a su vez por un par de argentinos). Tras esos tanteos preliminares decidieron escalar juntos; el 10 de enero subieron la Innonimata (tercer ascenso nacional) y luego escalaron la Aguja de la Media Luna (acompañados de un escalador norteamericano; probablemente primera ascensión nacional). Al llegar el mal tiempo, se bajaron a Chaltén, a esperar por unos días buenos que les permitiera acometer su siguiente objetivo: la ruta Maestri al Torre.
Esta oportunidad llegaría el 20 de enero, cuando comenzó una sólida ventana de buen tiempo. Al día siguiente salieron desde Chaltén y llegaron hasta Niponino, donde se toparon con mucha gente que tenía ideas similares. El 22 partieron a las 2 de la mañana, llevando consigo el mínimo equipo técnico posible, más un poco de agua y comida. Les tomó 3 horas llegar al inicio de la escalada, 300 metros de roca y hielo que despacharon sin problemas hasta llegar al Hombro. Ahí todavía les quedaban 28 largos de cuerda, aproximadamente unos 900 metros con dificultades que más o menos rondan el 5.10+, A1+.
Pudieron progresar sin mayores complicaciones, excepto uno que otro golpe producidos por caídas de hielo, hasta que con las últimas luces llegaron a la base del headwall. Como a Edwards se le había caído la linterna antes, en la aproximación, no les quedó otra que parar y hacer un vívac improvisado (si es que colocarse una bolsa de basura en la cabeza le da ese carácter). Lo hicieron sobre una incómoda repisa que tuvieron que tallar en el hielo y en la que apenas cabían hincados.
No pain, no gain. A las 4 de la madrugada se pusieron en movimiento nuevamente. Cinco horas después llegaron a la base del Hongo, el cual esta vez no estaba tan difícil de subir y que les permitió pasar. Tocaron la cumbre del cerro Torre a las 10 de la mañana del 23 de enero del 2008. Primer ascenso nacional, sin peros, condicionantes o excusas (el esfuerzo de Dagoberto Delgado había llegado a pocos metros de la cumbre). Estuvieron de vuelta en Niponino a las 2 de la mañana del día siguiente, el 24, completando así un ascenso en estilo alpino en 48 horas.
No Hay Primera Sin Segunda
Pero habría más.
Se trata de Alejandro Mora, quien junto al francés Olivier Bernade llegaron a Chaltén el 27 de enero también con la idea de probar la Maestri.
Hicieron dos intentos, el primero de ellos terminando en la travesía de los bolts, largo 14; el segundo, más arriba del Hombro, con un vívac horrible, mojados y con frío, después de lo cual tuvieron que bajar al pueblo para buscar más comida y descansar.
Sin embargo, no más llegar ahí, el lunes 4 de febrero, recibieron de buena fuente un reporte meteorológico que decía que tendrían una nueva ventana de buen tiempo que, en buenas cuentas, se estructuraba así: miércoles "más o menos", jueves "bueno", viernes "malo for ever".
No les quedó otra que volver inmediatamente. Partieron el martes 5 en la mañana a Niponino; llegaron en la tarde, comieron y descansaron. El miércoles 6 siguieron, con tres horas por el glaciar hasta el inicio de la primera parte de la escalada. Luego el Hombro, un descanso, más escalada y la noche al fin. Pero no pararon (sencillamente no tenían tiempo) y el amanecer los pilló en el largo 23. Finalmente, a las 2 de la tarde, cumbre, justo cuando comenzaron a bajar las primeras nubes.
Luego bajarían rápido, tendrían frío y se mojarían de nuevo, pero ya no iba a importar mucho. En Niponino, estarían de regreso también 48 horas después de haber salido.
El Resto
Hubo otras escaladas relacionadas con compatriotas en Chaltén. De entre ellas destaco tres.
La primera ocurrió el 25 de enero, de la mano de Francisco Rojas y Andrea Garrido, quienes subirían la ruta anglo-americana a la Innominata (2.501 m). Pudieron resolverlo en medio de buen tiempo en 12 horas, encadenando en libre dificultades de hasta 6b. Este sería el cuarto ascenso nacional (tras Moraga/González Díaz, Mora y Edwards/Gutiérrez) y el primero en el que participa una chilena, Andrea (quien, dicho sea de paso, lo hizo con 3 meses de embarazo).
Luego Rojas se uniría a Darío Arancibia para intentar la Mermoz (2.732 m) por su ruta normal, la "argentina". Tras dormir en Piedra Negra (si es que 4 horas puede llamarse dormir), partieron a las 5 de la mañana del martes 29. Se toparon con bastante tráfico en la ruta e hicieron cumbre a las 6 de la tarde (segundo ascenso nacional; el primero fue el 2005 por Juan Henríquez). Felicidad máxima...
Literalmente destruida de golpe cuando un desprendimiento de rocas los golpeó mientras descansaban en una terraza. Si bien alcanzaron a reaccionar, terminaron con las cuerdas dañadas, Arancibia con una contusión lumbar y Rojas con problemas en una de las muñecas de su mano (que después habría de ser enyesada). Se les iría toda la noche en rapelear, llegarían en la mañana de nuevo a Piedra Negra y, en la noche arribarían folclóricamente a Chaltén en taxi. Luego de eso, game over, para la casa.
La tercera fue un nuevo ascenso a la aguja Saint-Exupery (2.558 m) por la ruta "Claro de Luna", efectuada el 24 de febrero por Camilo Rada y María Ibarra, los mismos boys del intento al Tyree. Si mal no me equivoco (y puedo estarlo), esta sería la primera escalada de una mujer chilena y la segunda nacional (el primero fue hecho el 2006 por Edwards/ Gutiérrez, los mismos del Torre). También es bueno comentar que previamente Rada había realizado sendos ascensos en solitario al Solo y el Techado Negro (y también un intento al Huemul frustrado por mal tiempo).
Para Que No Me Olviden
Tal como se viene advirtiendo desde hace bastante tiempo, Cochamó se desarrolla, crece y empieza a mandar. Es tanto así que a este recuento le cuesta seguirle la pista.
Sin considerar repeticiones, rutas cortas o palestreos varios, y sólo enfocándose en los puntos altos, tendría que citar las aperturas hechas por el chileno Michael Sánchez y los germanos Achim Mink y Martin Waldhoer, entre las cuales están "Excelente Mi Teniente!" (600 m, 14 largos, 5.11a), "Cinco Estrellas" (500 m, 9 largos, 5.10d) y "Sácalo pa´dentro, papa!" (400 m, 9 largos, 5.10a) Todas estas rutas localizadas en la pared El Espejo, en el sector Anfiteatro. Ahí mismo también Ignacio Morales y Beto Sponchiado (Brasil) completarían "La Hora es Ahora" (400 m, 5.11b/c, C1+), una vía ubicada a la derecha de "Cinco Estrellas".
¿Qué más? Bueno, depende de cuánto más quieran escuchar. Daniel Seeliger (quizás el más importante impulsor y visionario de Cochamó) y Anthnoy Schellens (Australia) abrieron "A Través del Iris (450 m, 5.10c), la primera vía que cruza completamente la pared del Arcoiris. Jorge y Javier Durán, de Punta Arenas, abrieron "Espiral de Clavos" (300 m, 5.10a), en una zona que denominaron Placa Sombra. También olvidaba comentar que los ya citados Mink, Waldhoer y Sánchez realizaron la segunda escalada de "Cien Años de Soledad" (800 m, 18 largos, 5.10d A2+), en el cerro Noemí Walwalûn.
Home Sweet Home
La Pared Sur del Morado vio dos nuevos ascensos, con lo cual subirla ya es algo “normal” y no merece mayor comentario. Primero Pablo Crovetto y Rodrigo Fica, el 10 de diciembre, y luego Darío Arancibia y Francisco Rojas, el 31 de ese mes. Esta última tuvo especial connotación dado que llevaron con ellos las cenizas del querido montañista Juan Tangol, fallecido algunos meses atrás.
Entre el 8 y 9 de noviembre, Álvaro Vivanco y Ulrike Sandner ascendieron una cumbre sin nombre en el poco visitado Cajón de Mardones. Se trata de lo que la carta IGM denota como P.3975, una cima no muy espectacular ubicada entre el Navarro y el Cabeza del Inca. No sería el primer ascenso, puesto que encontraron un montículo en la cumbre. Esta actividad es tan sólo una pequeña muestra del potencial de la zona, dado que existen muchas otras similares en un área de fácil acceso desde Santiago.
El 25 de noviembre David Valdés y Rodrigo Ponce abrieron una posible nueva ruta al cerro Bastión (4.658 m) en la zona de Portillo, por una canaleta entre 35 a 45 grados en la vertiente este. Cerro muy poco ascendido, la única ruta que al parecer se tiene registro es la "normal", la primera, una que transcurre por la cara oeste.
El 21 de diciembre, Rodrigo Ponce, David Valdés y Valentino Rota abrieron "Tocando el Hastío", un nuevo recorrido de 800 metros de desnivel por la cara sur del Cuerno Blanco (5.038 m). La vía transcurre por una pendiente de nieve de 70° y luego conecta la arista Este 200 metros antes de la cumbre. La bajada les tomó más tiempo que subir, en parte por el bosque de penitentes que debieron sortear y que explica el nombre de la ruta. También sería el segundo itinerario abierto a esta montaña.
El 26 de diciembre Elvis Acevedo y Juan Caro abrieron una nueva ruta al cerro Littoria, una que nace en el glaciar Esmeralda y que no presenta mayores dificultades técnicas, salvo algunas pasadas de roca. En el grupo también estaba Roberto Toro, pero no fue a la cumbre por sentirse mal (primeros síntomas de un edema pulmonar que desencadenaría un rescate indirectamente ya comentado en la columna pasada). Las otras rutas del Littoria son la Binagui-Gervasutti (primera y más complicada, por el lado oeste), filo norte (viniendo del Fickensher), filo sureste (viniendo del Plomo) y esta, desde el glaciar Esmeralda.
A fines de diciembre, el alemán residente Ralph Jaiser (quien ya había subido en noviembre el Yamakawa en 15 horas) hizo algo destacable. Partió el 17 desde La Parva y llegó hasta el refugio Federación. Desde ahí salió el 19 a las 2 de la mañana para llegar a la cumbre del Plomo a las 5:30. Bajó al glaciar Esmeralda y subió el Littoria, el Fickensher y el Osiecky en 10 horas. Si me detengo me pasan parte, dijo, y siguió hacia el glaciar Olivares, donde arribó a las 14:00 horas. ¿Bien? No. Los mismos penitentes que invadieron Chile lo frenaron de tal manera que le tomó 6 horas atravesar el tramo de 2 kilómetros que lo separaban de la base del Altar. Ahí llegó bien choreado y chorreado. Después del secado y planchado, continuó a medianoche pero ya abandonando su plan de seguir al Altar y la Paloma. Terminaría por bajar detrás del Falso Altar y saldría al camino a las 11 del 20 de diciembre.
El 7 de enero Rodrigo Fica realizó el primer ascenso solo en el día a la Pared Sur del Mesón Alto (ruta Oyarzún). Desde un vívac ubicado en el glaciar del Loma Larga partió a las 02:30 de la mañana, escalando en libre hasta el Escorpión, que no lo pinchó y lo dejó pasar. De ahí a patada limpia con los penitentes y luego arrastrándose como gusano para evitar que el cerro entero se le viniera abajo. En la cumbre estuvo un cuarto para las dos de la tarde, completando así aprox. 11:15 hrs. La bajada fue más complicada aún y le tomó 8:45 hrs debido a... Exacto. Los penitentes.
Este sería el segundo ascenso en el día y, tal como comenté antes, el primero solo (en 20 horas round-trip).
El Salón del Escándalo, la Fama y la Justicia
Vamos, vamos, vamos... Vamos premiando, antes que se aburran de leer cómo todos escalan menos tú.
Brújula de Uranio por Mejor Expedición, para... nadie. De hecho no hubo expediciones de verdad que hubieran cumplido todas las cosas que siempre digo (entre ellas, cumplimiento de la PAPA, que hagan lo que dicen que van a hacer y aporte deportivo).
Jeringa de Plutonio por Mejor Ascenso Técnico, para... nadie. Desierto. Nadie hizo un big-wall difícil, o un mixto complicado, o algo que hubiera llevado el dominio de la técnica a un nuevo estadio de desarrollo. Pf. Pajeros de cabeza de maní todos ustedes.
Ajo de Molibdeno por Mejor Deportista... Esta estuvo fácil. Para José Edwards y Nicolás Gutiérrez por todo lo que hicieron. Aguja Rafael Juárez, Aguja de la Media Luna, intentos varios y, oh, sí, lo olvidaba, el Torre. Me hubiera gustado premiar a uno sólo de ellos, pero si lo hacía, se hubieran agarrado a combos por quedarse con el Ajo en cuestión. Así es que, ante eso, salomón, salomón, que se le lleven los dos.
Finalmente, Colchoneta de Tungsteno por Mejor Iniciativa, para... vacío. Nadie hizo nada que trascendiera nuestro ámbito. Sí, hubo cosas que aportaron, pero todas ellas apuntando hacia adentro, hacia nosotros mismo. Siendo que aquí se intenta premiar a aquellos que logran traspasar la limitada y marginal esfera de los montañistas y yendo a impactar a la comunidad como un todo.
Ya. Sería todo y que ojalá les vaya mal.