Anticristo: Temporada Alta 2005-2006
La Columna del Anticristo
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Temporada Alta 2005-2006
Por el Anticristo (mayo 2006)
Antes de partir quería entregar mis más sinceras felicitaciones a la comunidad de Puente Alto. A toda ella. Desde diputados y alcaldes hasta comerciantes minoristas. Un ejemplo de cultura digno de imitarse. Población consecuente que defendió como correspondía su plaza central, tras la amenaza que le significaba la construcción del metro.
Vuestros hijos se lo agradecerán. Ellos también podrán disfrutar de todos aquellos hermosos y bellos árboles que sobrevivieron a la Edad del Concreto.
Recuento
Vamos a lo nuestro. Las actividades del montañismo nacional en los últimos seis meses. Un tiempo lleno de alegrías y penas, donde jóvenes y viejos fueron en busca de fama, dinero y mujeres. A algunos les fue bien, a otros mal, pero todos tuvieron su oportunidad.
Las reglas de siempre. Entre octubre del 2005 a marzo del 2006 inclusive. Sólo actividades que representen un aporte deportivo. Enfocado en chilenos o residentes que hicieron cosas en nuestro país o en el extranjero. Si alguien fue omitido, mil disculpas. Si cometí un error en las referencias históricas, mil disculpas también.
No puedo dejar de mencionar a aquellos que me ayudaron. Entre ellos, Francisco Rojas, Armando Moraga, Darío Arancibia, David Valdés, Pablo Besser, Rodrigo Ponce, Andrea Garrido y Carlos Pinto, cuyos topos de Torres del Paine (hechos en conjunto con Diego Vergara) brindan un buen consenso en el árido tema de las graduaciones.
Lo Malo
Como es costumbre, partimos con los accidentes. Hubo cuatro que merecen comentarse: un principio de asfixia en Fitz Roy que afectó a dos chilenos y un alemán, una caída en el San Ramón, el fallecimiento de un español en el volcán Lanín y la muerte de un joven en la zona del Marmolejo.
Lo del Fitz Roy aconteció el 14 de octubre. Afectó a Andrés Zegers, Carlos Pinto y al alemán Ralph Jaiser. Estaban instalados en una cueva de nieve en Paso Superior como parte de su intento por abrir una ruta nueva en el Fitz Roy. Llevaban un buen rato cocinando y derritiendo nieve en su interior, hasta que Jaiser sufrió un desmayo mientras intentaba salir. Sin darse cuenta los tres se habían intoxicado con monóxido de carbono...
Zegers, a pesar de sentirse lento y torpe, logró sacar a Jaiser y trató de hacer lo mismo con Pinto (quien ya estaba con convulsiones y soltando espuma por la boca), pero al intentarlo también perdió el sentido. Jaiser, que estaba afuera, tuvo que coger a Zegers de la chaqueta para sacarlo al exterior. Tras un período de oxigenación, el alemán entró a la cueva con el extremo de una cuerda y ató los pies de Pinto, pero no pudo salir por si mismo y ahora fue Zegers el que tuvo que jalarlo. Nuevo descanso, tras lo cual ambos tiraron de la cuerda y consiguieron de una vez por todas sacar a Pinto.
Esa noche prefirieron dormir a la intemperie.
El segundo accidente ocurrió el 30 de octubre y por error fue mencionado en el reporte pasado, siendo que en rigor correspondía hacerlo ahora. Me refiero a la herida que tuvo Mónica Fuentes por una fea caída cuando estaba haciendo una travesía del Provincia al San Ramón junto a 7 personas. Fue evacuada en helicóptero al día siguiente por Carabineros.
La siguiente incidencia fue el fallecimiento el 14 de enero, en el volcán Lanín, del ciudadano español de 57 años, Luis de Carlo. Éste, tras pasar por Pucón y cruzar la frontera (la ruta normal se accede desde Argentina) intentó cumbre acompañado del argentino Sergio Dialodrodas. Lo que ocurrió exactamente ese día es confuso y hay varias versiones: que iba lento, que hizo cumbre, que bajaban en medio del mal tiempo, que Dialodrodas cayó y perdió de vista a su cordada, etc. Lo concreto es que De Carlo nunca más fue visto con vida y su cuerpo sólo pudo ser encontrado una semana después (el 21).
El último episodio negro de la temporada ocurrió el 2 de febrero. José Agustín Ramírez Duque, de 15 años, cayó junto con su caballo a una quebrada en el valle de La Engorda, muriendo jinete y animal instantáneamente. Ramírez venía de regreso tras ayudar a un familiar, el arriero Fernando Venegas (23), en la tarea de trasladar equipo a un grupo de montañistas.
Dejando de lado mi habitual sarcasmo, mis más sinceras condolencias a los familiares de las víctimas fatales.
Sobreviviendo
Tratando de seguir en la medida de lo posible una secuencia cronológica, la primera actividad a comentar fue el ya introducido intento de Andrés Zegers, Carlos Pinto Ralhp Jaiser por abrir una ruta nueva en la cara Este del Fitz Roy (3.405 m).
Llegaron a Chaltén el 3 de octubre. Después de ocurrida la intoxicación, los tres escalaron la Guilloumet por la ruta Amy (24/10, 650 m., 65°, 5+, segundo ascenso nacional tras Besser-Fica) y luego, el 7 de noviembre, en la última ventana de buen tiempo que tuvieron, intentaron el pilar Goretta (también conocido como Casarotto) por la variante "Kearny-Knight" (ED, 1.200 m, 6c o 6b A1). Tres días después se retirarían del Parque.
Un garbanzo cultural: esta es la tercera cumbre que Zegers logra en la zona del Fitz Roy (ya tenía la Poincenot y la Desmochada).
Training Day
En el mismo octubre se llevaba a efecto en Santiago los esfuerzos por encadenar completamente la Punta Zanzi desde abajo, usando para ello las rutas que ya más o menos existían en los contrafuertes inferiores. El 30 de octubre José Edwards y Nicolás Gutiérrez lo lograron, tras escalar "Diedro" (5.6+), "Trepaprens" (5.4), "Somos Ricos-Hijos del Agobio" y "Directísima" (5.10). Les tomó 7:30 horas, aunque terminaron al final de la ruta (no en la cumbre).
Pero no importa, porque meses después Edwards le pondría punto final a esta tarea. El 19 de marzo, acompañado por Sebastián Rosende, repitió la ruta descrita antes en las mismas 7:30 horas, sólo que ahora lo hizo hasta la cumbre misma.
Notable.
Antártica
A diferencia de otros años, ahora sólo hubo una actividad con relación a Chile en Antártica: la tradicional expedición de la Fundación Omega a la cordillera Centinela, esfuerzo siempre enfocado en su objetivo de medir las cumbres más altas de dicho continente.
Esta vez se centraron en las 3 montañas que les había faltado la temporada pasada: Craddock, Gardner y Tyree. A los ya conocidos Damien Gildea (Australia, líder) y Camilo Rada (Chile), se les sumaron Steve Chaplin (UK) y Manuel Bugueño (Chile).
Utilizando la misma logística de los años anteriores (a cargo de ALE) Gildea y Chaplin subieron el 7 de diciembre el Craddock (segunda ascención, tras el de Anker-Duval-Smith-Teten en 1992). Al día siguiente, Bugueño y Rada retirarían el equipo de medición dejado en la cumbre por sus compañeros (octavo ascenso, primera nacional). Además, al ir bajando, descubrieron otra virgen cima más alta todavía y se dieron el tiempo y la maña para escalarla. Tras tomar mediciones, bajaron sin problemas.
Después el equipo fue trasladado a la base del Gardner y repitieron el método de trabajo: el 20 de diciembre subieron Gildea y Chaplin (sexto ascenso), dejaron el GPS en la cima y luego Rada y Bugueño lo recuperaron al día siguiente (séptimo ascenso, primera nacional).
Tristemente fallaron en el Tyree. Tras descartar las rutas de la cara Oeste, intentaron repetir la ruta de Cayrol-Choudens (1997) en la vertiente opuesta. Tras ser aerotransportados, establecieron dos campamentos intermedios y, el 4 de enero, el grupo completo colaboró en la tarea de establecer una tienda en una arista a 3.250 m. Gildea y Chaplin se quedaron ahí dos noches, y luego Gildea decidió abortar el intento dada las dificultades técnicas encontradas.
O sea, resumiendo. Los datos recopilados fueron: Craddock, 4.367 m (en vez de los 4.650 oficiales), Craddock II 4.402 y Gardner 4.573 (versus los 4.587 originales). Con estos valores, y tomando en cuenta sólo los macizos independientes, hoy en día la lista de las 4 montañas más altas de Antártica quedaría de la siguiente manera: Vinson (4.892), Tyree (4.852), Shinn (4.661) y Gardner (4.573).
Mira y Verás
Por esos mismos últimos día del 2005, Darío Arancibia y Felipe González Donoso se dirigieron a la Región VII para intentar la Torre Santa Elena (antiguamente conocida como Alto de la Zorra), una inescalada montaña de 3.820 metros de altitud que presenta dificultades importantes en su torreón final.
Salieron de Santiago el 27 de diciembre. Pasaron por los baños de San Pedro y caminaron hasta establecer un campamento cerca de la base de la pirámide somital (3.200 m). El 29 fue el día de cumbre; escalaron varios largos asegurando normalmente, otros sectores en simultáneo y después hubo mucho de las clásicas maniobras que la perfecta roca chilena exige para evitar que el cerro se venga abajo (5.8+ X, 11 largos, 500 metros). Hicieron cumbre a las 17:30 horas y, tras 9 rapeles, estuvieron de regreso en la carpa a las 8 de la mañana del 30 de diciembre, (26 horas non-stop).
Dentro de todo lo bueno que esta actividad fue, hay un aspecto que deseo resaltar por sobre otros: y es que esta escalada se sale del conveniente y cómodo río de la moda. En una época en que tanta saliva se gasta en hablar del bidedo, de la fisurita y del friend-que-me-compré, dos tipos se despacharon en 4 días una primera ascensión absoluta a una montaña que se aburrió de esperar.
¿Quedan muchas cumbres vírgenes en Chile? Depende. Si incluimos los Campos de Hielo, se puede contestar que aún quedan bastantes. Pero, fuera de estas áreas algo remotas, muchas no hay. Mi alma vil me insta a quedarme callado, pero... bueno, qué diablos, no hay que limitar la oferta. De las más relevantes que todavía quedan, están: el Campanario (VII Región), el Chimbote (RM) y el Cuerno Este del Paine (XII Región).
Escuadra Nacional
Enero y la armada chilena zarpaba a Patagonia. Ambiciones enormes, determinación ídem.
Partamos con Felipe González Díaz y Armando Moraga. Durante el mes que estuvieron hicieron el primer ascenso nacional a la aguja Innominata, también conocida como Rafael Juarez (2.501 m, 15/01, vía Donini-Crouch, 600 m, 5.10+), un intento a la aguja Saint Exupery (2.558 m, 16/01, vía Claro de Luna: ED-, 6b, 20 largos, 750 m), un intento al Torre (3.102 m, 31/01, vía Maestri: VI, 900 m, 5.10, A1+, 70°) y el segundo ascenso nacional al Mocho (1.953 m, 02/02, vía Salvaterra-Cavallaro: 600 m, 5.11, 6c+).
Dos semanas después del intento de González y Moraga, el 31 de enero, José Edwards y Nicolás Gutiérrez sí pudieron completar Claro de Luna y lograron con ello el primer ascenso nacional. Escalada rápida cuya única incidencia mayor fue una herida en el pómulo derecho de Edwards producto del impacto de la caída de una piedra (botada por una cordada que en esos instantes escalaba por sobre ellos).
Por esos mismos días Alejandro Mora salía del campamento de Río Blanco para intentar escalar en solitario la aguja Guilloumet por la vía Fonrouge-Comesaña (TD, 6b/A1, 600 m). El 30 de enero pasó por Piedra del Fraile y, tras un vívac, subió hasta el col donde parte la ruta, escaló 6 largos en free solo, se autoaseguró en el diedro del 6b, luego un largo en travesía, fisuras, torreones, etc. Le tomó 5 horas en total llegar a la cumbre (a las 16:00 hrs). Después haría 14 rapeles hasta el col, dos más hasta el vívac y chao, para la casa.
Esta escalada está llena de méritos. No sólo se convirtió en el quinto compatriota en pisar su cumbre o el primero en hacerlo por tal ruta, sino que, sí señor, es el primer chileno que tiene éxito en un ascenso totalmente en solitario en Patagonia (Aquí un gran paréntesis para explicarse mejor. La escalada de Ricardo Dorado en solo en 1993 fue en el Almirante Nieto, montaña honorable pero que no rivaliza en compromiso y dificultad con los clásicos macizos de granito de los cuales estamos hablando; el caso de Dagoberto Delgado tampoco cuenta porque, si bien llegó bien arriba en su esfuerzo en el Torre, no hizo cumbre; la escalada del Cuerno Central del Paine en el día de Juan Sebastián Montes tiene un gran "pero": hizo al menos un par de largos junto a un grupo de la Universidad Católica con los cuales se topó sin querer).
Habíamos dejado a Edwards herido y maltrecho. Es broma. Mientras se fue a Chaltén a sacar los 7 puntos que tuvieron que colocarle en el pómulo, su compañero Gutiérrez, acompañado de dos españoles, escaló el 7 de febrero la aguja de la Media Luna (1.800 m, vía Rubio y Azul: 6c, 450 m; también primer ascenso nacional).
Después de esto, Gutiérrez se retiraría de la zona, pero Edwards perseveraría. El 12 de febrero junto a Víctor Viti (España) escaló el Mocho (1.953 m, vía Benitiers: 6c, A1, 500 m) y, luego, el 22 de febrero, y como para andar terminando digo yo, se unió a Andrew Wexler (Canadá) para ascender el Fitz Roy por la ruta Franco-Argentina (ED, 6b/A0, 550 m). Así, se convirtió en el cuarto chileno en hollar su sagrada, codiciada y preciosa cima (tras Cassasa, Fuentes y Barcena).
Con tal magnífico y envidiable ascenso, se cerró la temporada en Fitz Roy en cuanto a la participación nacional.
Macondo
Pasemos la frontera y entremos al mundo del realismo mágico de Conaf: Torres del Paine. Tres grupos moviéndose. Separados, juntos y revueltos.
Para comenzar hablemos de Felipe González Donoso, Francisco Parada y Francisco Rojas. Estuvieron en Torres del Paine entre el 20 de enero y el 21 de febrero. Primero intentaron abrir una ruta nueva en la cara este de la Torre Norte, a la izquierda de Kaweshkar (VI, 5.10, A4, 1.000 m), pero al finalizar enero, después de equipar 200 metros de cuerdas fijas, optaron por retirarse debido a la caída de piedras. La decisión se demostró sabia: varios días después fueron testigos como una avalancha de rocas barría la pretendida línea de ascenso. Soldado que arranca...
Se cambiaron a la Torre Central. Decidieron repetir la ruta de los Sudafricanos (VII, 5.10, A4), pero tras dos largos se cambiaron a una línea que pensaban era "Regalo de Mwoma" (VII, 5.10, A3+). Equiparon 300 metros con cuerdas fijas y entonces despegaron en portaledge. Tras una semana lidiando con largos de hasta A3+ NW abandonaron en el largo 11 al encontrarse con un sector de A4+ NW... y darse cuenta que estaban en "Golazo" (VII, 5.10, A5).
Tras un nuevo período de mal tiempo, se cambiaron de vertiente y el 20 de febrero intentaron la Bonington a la misma Torre Central (VI, 5.11, A1). Al llegar al col Bich, y considerando el pésimo clima que tenían, lo repensaron y se metieron a la Monzino (V, 5.10) pero se devolvieron antes de la cumbre. Para peor, en el descenso se les atascaron todos los rapeles
El segundo grupo de los tres moviéndose en Paine estaba constituido por David Valdés y Andrea Garrido. El año pasado ellos habían subido la Torre Norte (convirtiendo a Garrido en la primera o segunda chilena en lograrlo) y ahora querían probar la ruta "normal" a la Torre Sur (vía Aste: VI, 5.10, A2 o 5.11). El 10 de febrero hicieron un primer intento con la intención de vivaquear en el hombro, pero lamentablemente perdieron la ruta y se tuvieron que devolver tras 7 largos. El segundo intento lo hicieron el 21 de febrero, esta vez con la idea de hacerlo de una, pero no avanzaron lo rápido que hubieran querido; encontraron la ruta con verglass y a Garrido se le empezaron a congelar los pies. Después de 3 largos, ciao. Para no irse con las manos vacías, el 23 de febrero se cambiaron a la Torre Norte con el deseo de probar "Armas y Rosas" (V, 5.10, A1), pero se metieron por error a "Caballo del Diablo" (V, 5.11). Tras 5 largos, pa'bajo.
Ese mismo día, el tercer grupo al que hacía referencia ya estaba en plena acción. Se trataba de Sebastián Rosende y Manuela Mendez que probaban "Taller del Sol" (V, 5.10+). Tampoco progresaron mucho y, al sexto largo, avorter.
A lo mejor si cambiaban de cordada... Rosende y Valdés el 26 de febrero intentaron de nuevo "Taller del Sol", pero llegaron sólo a 20 minutos de la pared porque el tiempo se descompuso y daal.
Sin embargo, en ese mismo día, y partiendo del campo Japonés a las 4 de la mañana, Garrido y Méndez subieron en 25 horas round trip el Almirante Nieto, realizando con ello el primer ascenso nacional todo femenino. No fue fácil. Lo hicieron con visibilidad cero, pasadas de roca llenas de hielo y arrastrándose por el suelo para llegar a la cumbre (tal era la fuerza del viento).
Viva la mujer chilena.
Desastre de Rancagua
Dejemos el luminoso sur y hablemos de la Torre Pangal, en la VI Región, una montaña de 4.520 m. raramente visitada y cuyo primer ascenso se remonta a 1963, de la mano de Eduardo García (qepd), Claudio Cortés y Miguel Gómez (España).
A partir del 20 de enero, miembros del Club Andino de Rancagua la intentaron. Eran Luis Concha (líder), Williams Saintard, Ignacio Pérez, Purísima Lecaros, Waldo Villa, Guillermo Cáceres, Franco Rodríguez y Jorge Pérez. Tras remontar el estero Flores, subieron el canalón García (Villa y Lecaros se devolvieron aquí), hicieron un vívac y, el lunes 23 los 6 restantes escalaron la puntilla II (segundo ascenso). Tres días más tarde, el mismo grupo hizo cumbre en la Torre Pangal, después de sortear canalones, filos, pasadas de hielo y roca inestable. Luego ascenderían también el cerro de Potrerillos y se retirarían a los verdes valles de la depresión intermedia.
En un principio, y basados en la información que disponían, fue declarada como la segunda ascensión de la Torre Pangal. Sin embargo, tal comunicado gatilló polémicas, combos y cuchillazos, porque al parecer sí había dos escaladas previas: la de la expedición Universitaria de 1968 y otra más realizada por una cordada de tres escaladores en 1970.
Esa Delgada y Angosta Franja
Francisco Urzúa y Nicolás Von Graëvenitz visitaron la Meseta de los Franceses, un estrecho corredor glacial que conecta las cuencas superiores de los glaciares Tyndall y Balmaceda.
Muy poco visitada, la primera actividad en ella de la cual se tenga registro es la expedición de 1983 del galo Hourcadette (de ahí el nombre de la meseta), cuando ellos entraron por el Balmaceda, hicieron un par de ascensos y salieron por el Dickson. Casi dos décadas después, los chilenos de Transpatagónica (Besser, Fica, Rojas, Montt) la recorrieron íntegramente en sentido norte-sur sin realizar escaladas. Y luego de eso... nada más, aunque Buscaini menciona el ascenso del cerro Manzano, un pequeño pico de 1.550 metros de altitud al oeste del glaciar Tyndall.
Urzúa y Von Graëvenitz tuvieron problemas con los estúpidos, innecesarios y poco inteligentes requerimientos de Conaf. Tras sortearlos, iniciaron viaje el 10 de febrero con comida para 20 días. Entraron al Campo de Hielo Sur por el Tyndall y pronto descartaron explorar la parte norte de la Meseta porque estaba muy agrietada. Se dirigieron al sector sur y fueron realizando ascensos en la medida que el tiempo climático se los permitió. Ascendieron el mirador Piojo (1.601 m, PD, 600 m), Ciego (1.595 m, PD, 500 m), punta Dormida (1.717 m, AD, 700 m), cerro Desconsuelo (2.011 m, PD+, 1.000 m), cerro Travesía (1.913 m, MD, 700 m, 4 largos, 80º) y el mirador Kaweshkar (1.580 m, PD, 500 m). Todos los anteriores primeros ascensos, aunque existen algunas sospechas que el Desconsuelo en realidad se trata del cerro "Patrullera Villarrica".
Fin del Verano
Ignacio Grez se ha convertido en un asiduo del Valle del Avellano.
En el 2004, acompañado de Dave Anderson, Steve Herlighy y Jaime Selda, hizo la primera ascensión de la Torre del Avellano por una ruta que llamaron "El Conquistador" (IV, 5.10, 80°). Ahora quiso resolver el problema que planteaba el pilar noreste, ya intentado antes por Anderson y Selda (2004), el mismo Grez junto a al chileno Marcelo Mascareño (2005) y los españoles Axier Izaguirre y Xavier Amonárriz (también en el 2005).
El 14 de febrero sería el esfuerzo definitivo. De la mano de Grez, Ignacio Morales, Becca Roseberry (EE.UU.), Brendan O'Neill (EE.UU.) y Julie Maret (Francia). El 16 de febrero exploraron la vía de aproximación y el 19 Grez y Morales lo intentaron. Slabs de aproximación, una travesía glaciar, cuatro largos de grietas, diedros, un par de techos, granito, sol, playa, surf y, a las 5:15 PM, cumbre. Nueva ruta: Avellano P'al Verano (TD-, 5.10, 360 m).
Al día siguiente, Roseberry y O'Neill harían una variante, denominándola "Costumes Rehearsal".
Valdivia
Uno podría pensar que, después de la ruta nueva en el Peineta y el primer ascenso de la Torre Santa Elena,, el tata Arancibia se daría por satisfecho... Pero no. Después de escalar en Frey y subir la cubre Argentina del Tronador (3.200 m) se dio el tiempo para terminar con otro siempre postergado proyecto: las inescaladas agujas de Queñi, al interior de Valdivia.
Acompañado por Claudio Aguilar y Pablo Beltrán, partieron el 17 de febrero de Osorno. La aproximación estuvo llena de incidencias, con vueltas y revueltas. Establecieron un campamento a los pies del Queñi el 19. Al día siguiente salieron del bosque, remontaron acarreos/pendientes de II grado y llegaron a la base de la aguja Oeste. Arancibia y Aguilar la subieron y dejaron testimonio (Beltrán no escaló los últimos metros). El 21 ellos mismos volvieron a subir otro de los picos, el Principal, bautizándolo como Neruda (5.7, 3 largos, 150 m), luego de lo cual se regresaron felices, felices, felices, como escalador con mosquetón nuevo.
Picoteo
Hubo más por aquí y por allá.
Solucionados los problemas judiciales que tuvo en Perú, Andrónico Lúksic pudo terminar su proyecto de las 7 cimas el 10 de diciembre, cuando hizo cumbre en el Elbrus (5.642 m), la montaña más alta de Europa. El estilo fue el habitual: logística sobrecogedora y lleno de guías, dentro de los cuales estaban Ernesto Olivares y Misael Alvial. Este último también completó el desafío (Olivares no tiene el Kilimanjaro), así es que junto a Lúksic se transformaron en el segundo y tercer chileno en completar las 7 cimas (tras Mauricio Purto).
Hubo una nueva ruta al volcán Michinmahuida, una cumbre con muy pocas ascensiones. Entre el 20 y 22 de enero Rodrigo Ponce, Cristián Stephens y Juan Ortega (todos del CAU), llegaron a ella por su cara noreste, vía un nuevo sendero abierto llamado "El Volcán", a 30 kilómetros al norte de Chaitén. La aproximación fue por densos bosques, troncos podridos y sanguijuelas, qué rico. En cuanto al ascenso mismo, encontraron un laberinto de grietas y una pendiente suave de no más de 40° de inclinación. Hicieron cumbre el 21 y bajaron sin novedad.
En Cochamó, un ya recuperado Carlos Pinto escaló, con Verena Egetemeir (Alemania), "Camp Farm" en el cerro La Junta (5.11d , 7 largos). Después trataron de abrir una ruta en el cerro Elefante (en el cual todavía nadie ha llegado a su cumbre), pero se devolvieron debido a la mala calidad de la roca que encontraron.
En los Andes Centrales, el 9 de febrero, Fernando Fainberg y Elvis Acevedo abrieron una nueva ruta en el cerro Federación (5.050 m). Adentrándose por glaciar Juncal Sur, y tras un vívac, subieron por la cara NE hasta conectar en la última parte un filo secundario que los dejó en la cumbre. Los otros itinerarios existentes son el filo N/SE, la Cara Sur y la cara SE.
Más tarde, el 18 y 19 de marzo, Waldo Farías y Mora (el mismo de la Guilloumet), abrieron la primera vía que transcurre íntegramente por la Pared Oeste del cerro Arenas (4.366 m). Farías se la tenía entre ceja y ceja desde hace bastante tiempo, e incluso la había intentado con el mismo Mora el fin de semana anterior (se devolvieron al toparse con un sector vertical de mala roca). La ruta la hicieron escalando normalmente, a veces sin cuerda, realizaron un vívac en la mitad y estuvieron en la cumbre a las 5 de la tarde. Colocaron un bolt, reportaron mala roca y encontraron dificultades de hasta 5.10b y A1.
Finalmente, puf, puf, la guinda del hermoso pastel que fue esta temporada. Manuela Méndez y Andrea Garrida, las mismas chicas superpoderosas del Almirante Nieto, escalaron el 25 y 26 de marzo la pared sur del Arenas (ruta Vigouroux), convirtiéndose con ello en la primera cordada completamente femenina en hacerlo, aunque no sin exigírseles lágrimas, sudor y sangre en cómodas cuotas mensuales.
Tras el primer día de escalada hicieron un vívac sin sacos de dormir, sin anafre, sin colchonetas, pero con un saco de vívac para las dos (?). Al día siguiente terminaron la pared justo cuando se hacía de noche, lo cual sumado a una falla en la linterna de Garrido, y la posterior clásica equivocación en el descenso, las hicieron demorarse más de la cuenta; sólo llegaron al auto el lunes 27 en la mañana.
Mujeres del mundo uníos.
Salón de la Fama
¿A quién le importan los premios? ¿Ah? ¿A quién? ¡A MÍ! ¡SÍ, ¡A MÍ! Y nunca gano por la re-santa cachucha...
Esta vez fue fácil. Los destacados sobresalieron casi sin competencia.
Brújula de Uranio por Mejor Expedición, para... la exploración y escaladas en la Meseta de los Franceses de Nicolás Von Graëvenitz y Francisco Urzúa. Cumple perfecto con 3 de las variables de la PAPA (período, antecedentes y población), y la que no, (acceso), igual se reveló complicado (¡oh! Conaf, ¿cómo os equivocáis tanto?). Calificación global de E-, o incluso E. Además hicieron lo que se propusieron hacer y tuvieron éxito. Impecable.
Colchoneta de Tungsteno por Mejor Iniciativa, para... nadie. Nada. Cero. Null, Nil. Hmmmm, mala cosa. Parece empresa del estado. Tendremos que hablar de esto, pero más adelante, no ahora.
Jeringa de Plutonio por Mejor Ascenso Técnico, para... la escalada de la Saint-Exupery por Nicolás Gutiérrez y José Edwards. Aquí hubo varias otras que podrían haber ganado (como los ascensos a la Aguja de la Media Luna, el Mocho, incluso la franco-argentina), pero "Claro de Luna", sin ser necesariamente la que tiene el "paso" más difícil, es una vía más larga y quizás más comprometida. Además que fue resuelta en un estilo impecable.
Ajo de Molibdeno por Mejor Deportista, para... José Edwards. Se veía venir. Ya en las temporadas anteriores había tenido el infortunio de toparse con rendimientos igual de notables y había terminado en un cerrado segundo o tercer lugar. Pero ahora, los tres ascensos en Patagonia, más las integrales a la Zanzi, revelan a un figura de accionar veloz y decidido. No olviden que era primera vez que iba...
Ceterum censeo Conaf esse delendam.