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Temporada Baja 2005
Por el Anticristo
(diciembre 2005)
Liderazgos que suben, candidatos que bajan, amigos que
se van y la Carolina que ahora me sorprende con un colaless. Todo
cambia, nada es para siempre. Excepto, claro está, el recuento del
Anticristo.
Ya fue explicado latamente en su momento cómo se
estructura, pero, por si no prestaron atención, les repito
que se trata de cosas que aportan (sea lo que sea que esto signifique),
realizados entre abril y septiembre del año del señor de nuestra
virgen sagrada del 2005, y sólo concernientes a chilenos o extranjeros
radicados en nuestro país. Es decir, nuestra pequeña, ridícula y
mediocre comunidad de arribistas venidos a menos.
Sí. Hoy mucha paciencia no tengo. Excepto por supuesto para
agradecer a quienes sí la tuvieron conmigo: Claudio Seebach, Andrés Bravari,
Ian Philippi, Pedro Aguirre, Alfredo Soto, Patricia Soto, Aldo Boitano, Ignacio
Morales, Abdo Fernández, Darío Arancibia, Carlos Salazar, David Valdés, Marías
Paz Ibarra, Sebastián Rosende, Cristián Rodríguez, Rita Monsalves, Marcelo
Díaz, Carlos Salazar, Pablo Cortés, Daniel González y Cristián
Vásquez.
A todos ellos, gracias mil y chao.
Negro Record
Bastante que comentar, aunque todos ellos no tienen
"directa" relación con "nuestro" montañismo. Si los comento
es nada más que para mantener la perspectiva de las cosas.
Hubo 49 accidentes fatales. No. No es un error. Leyeron bien;
49. Porque fue justo ahora, en este período, donde ocurrió la tragedia de
Antuco, el fallecimiento de 45 soldados en los faldeos orientales de este
volcán, accidente que se transforma en la más grande tragedia de todos los
tiempos en las montañas de Chile (si se incluye la destrucción de Sewell en
1944 con 103 víctimas, sería la segunda).
Tres compañías del Regimiento de Montaña n°17 de Los Ángeles
realizaban ejercicios en la zona del volcán Antuco. El 18 de mayo, mientras
recorrían los 28 kilómetros que separan el refugio Los Barros de La Cortina,
fueron sorprendidos por un temporal que finalmente causaría la muerte por
congelamiento a 44 conscriptos y un sargento 2°. Tomaría 48 días recuperar los
cuerpos.
Las víctimas fueron: Víctor Manuel Aqueveque Erices, Silverio
Amador Avendaño Huilipán, Francisco José Luis Burgos Burgos, José Humberto
Bustamante Ortiz, Jonathan Ezequiel Bustos Bastías, David Alejandro Carrasco
Yáñez, Robert Hernán Castillo Ruiz, Juan Carlos Castro Balboa, Cristián Javier
Chávez Varela, Osvaldo Alexis Contreras Hidalgo, Roberto Antonio Contreras
Mellado, Pedro de Dios Díaz Cerna, Esteban Andrés Díaz Valderrama, Rolando
Andrés Escobar Contreras, Guillermo Gabriel Foncea Sandoval, Luciano Andrés
Fuentes Leiva, Guillermo Carmen Gacitúa Quijada, Ricardo Antonio Garcés Jorquera,
Milton Alejandro González Castillo, Cristián Esteban Herrera Henríquez, Arnaldo
Isaac Jorquera Jara, Jaime Alejandro Lizama Palma, Daniel Benjamín Mardones
Cuevas, Cristián Marcelo Mendoza Concha, Luis Raimundo Monares Castillo, Freddy
Alejandro Montoya Fica, Francisco Javier Montoya Montoya, Hugo Javier Muñoz
Cifuentes, José Adolfo Ortega Astudillo, Cristopher Andrés Pérez Sánchez,
Freddy Patricio Pilar Parada, Miguel Aurelio Piñaleo Llaulén, Carlos Patricio
Quezada Véjar, Juan Alfonso Ramírez Jara, Julio César Renca Navarrete, Rubén
Esteban Reyes Urra, Angel Mauricio Saavedra Troncoso, José Francisco San Martín
Villalobos, Enzo Moisés Sánchez González, Ricardo Alexis Seguel Herrera,
Edgardo Alexis Sobarzo Cruces, Juan David Valenzuela Riquelme, Ignacio Antonio
Vallejos Henríquez, Cristián Alejandro Vallejos Vallejos y Juan Alexis Zambrano
Cárdenas.
Cambiemos de accidente. El siguiente aconteció el 22 de
septiembre a una joven de 21 años llamada Susan Moya. Ella trabajaba en uno de
los locales de Valle Nevado y, tras una disputa sentimental, se fue a practicar
snowboard a las 7 de la mañana. Dos días después, el 24, apareció su cuerpo sin
vida en una quebrada de difícil acceso. Dado que mostraba múltiples fracturas,
se presume que la causa de su deceso fue una caída.
Pocos días después, el 28 de septiembre, tres militares
chilenos fallecieron en la península Antártica. Se trata del capitán Enrique
Encina, el suboficial Fernando Burboa y el mecánico Jorge Basualto.
Inicialmente se indicó que ellos, junto a otras
cuatro personas, se movilizaban en un snowcat a unos 17 kilómetros
de la base O'Higgins cuando, alrededor de las 14:00 horas, el vehículo
cayó a una grieta, provocando la muerte de los arriba mencionados.
Pero... la investigación militar correspondiente mostró inconsistencias
en los testimonios y terminó por develar que lo relatado no era
exactamente cierto. Al parecer (¡al parecer!), lo que verdaderamente
ocurrió fue que algunos oficiales habrían obligado a una
patrulla a que fuese a buscar un trineo extraviado en una misión
anterior, luego de lo cual, tras ocurrido el accidente, se agravaría
con la falsificación de ciertos documentos con la intención
de ocultar el verdadero motivo de la salida.
A todo esto, la desgracia de los militares chilenos
fue majaderamente asociada a otro incidente ocurrido un poco antes,
el 17 de septiembre, a dos argentinos en la isla Rey Jorge. En este
caso, se trataba de cinco personas que estaban atravesando el glaciar
Collins en dos motos de nieve, regresando a la base argentina Jubany
tras visitar la estación antártica uruguaya General Artigas. Lamentablemente
una de las motos cayó en una grieta, provocando la muerte del suboficial
de la armada argentina Teófilo González y el biólogo Augusto Thibaud.
Sus cuerpos tardarían 40 días en ser recuperados.
Tierra del Fuego
Lo mejor de la actividad nacional estuvo en Patagonia, con
cinco expediciones y una meritoria primera ascensión en el cordón Prat.
Lo que hace algunos años habría sido insólito, hoy ya no lo
es tanto. A pesar que nuestra comunidad históricamente ha rehuido el período
otoño-invierno en el sur de Chile, es evidente que esta mayor presencia
"fuera de temporada" no es algo esporádico, sino que forma parte de
una tendencia creciente. Recuerden que prácticamente todo los inviernos del
siglo XXI han tenido presencia nacional en esa zona (San Lorenzo, Buracchio,
Risopatrón, Italia, Gorra Blanca, San Valentín...)
Partamos por Tierra del Fuego, donde hubo tres actividades.
Primero
fue la pseudo-expedición de un equipo de filmación alemán donde
los actores eran Rodrigo Fica y Patricia Soto (sí, pueden reírse).
En el mes de mayo intentaron el Sarmiento (2.404 m) y, luego, el
monte Francia (2.150 m). En el primero de ellos realizaron una aproximación
vía caleta Escandaio; en el segundo, por caleta Olla. En ambos fracasaron
debido al mal clima, pero, en todo caso, y tal como ha sido la tónica
en los últimos años, las expediciones extranjeras siguen mostrando
una testarudez insólita al insistir en venir por poco tiempo.
Por esas mismas fechas, el 22 de mayo, Gonzalo Zúñiga,
Helmut Dimter y Marcelo Díaz subieron una cumbre inescalada del cordón Prat y
lo bautizaron como "Héroes" (1.490 m), en recuerdo a los soldados
caídos en la Tragedia de Antuco. Se localiza inmediatamente al norte del cerro
Esmeralda y su ascensión les tomó 4 días, vía río Ventisquero.
Un poco más tarde, a fines de julio, el monte Italia (2.350
m) fue intentado por un grupo de personas del club Joshiken (relacionado a la
Rama de Montaña de la UMAG). Eran Rodrigo Villegas, Nelson Bravo, Natalia
Armijo, Víctor Núñez y Alfredo Soto (líder). Tras la cuota habitual de mal
tiempo, algunos días calmados le permitieron intentar cumbre, pero,
lamentablemente, las bajas temperaturas causaron congelamientos en las extremidades
inferiores de Soto y Núñez. Fueron evacuados por la Armada de Chile hacia
Puerto Williams, mientras que el resto del grupo se retiró ordenadamente de la
montaña. Posteriormente se diagnosticaría congelamiento de la falange distal en
ambos pies de Núñez y en el izquierdo de Soto.
Campo de Hielo Sur:
grupo Balmaceda
Más al norte, el 25 de julio, Francisco Urzúa, Nicolás Von
Gravenitz, Ismael Mena y Pablo Besser (líder) realizaron el cuarto ascenso
absoluto y primera invernal al monte Balmaceda (2.250 m), una bella montaña
localizada a la cuadra de Puerto Natales. También tenían contemplado entrar al
Campo de Hielo Sur y escalar una cumbre virgen localizada al final del
Altiplano de los Franceses, pero lo descartaron al no contar con el tiempo
suficiente para realizar la aproximación.
Los ascensos previos del Balmaceda fueron: el de 1957 (los
argentinos Otto Meiling, Iván Arnsek y Carlos Botazzi, más el chileno Miguel
Saavedra), el de 1993 (Fernando Viveros y Rodrigo Traub) y el de 2002 (los
españoles Iñaki San Vicente y Carlos García, por una ruta nueva).
Torres del Paine
Un pelo más al norte
estuvo el accionar de otros 3 chilenos. Francisco Rojas, Darío Arancibia y
Rodrigo Fica se dirigieron a Torres del Paine en pleno invierno con la
intención de abrir una nueva ruta al cerro Escudo.
Tras resolver un
engorroso conflicto con CONAF (que no los quería dejar entrar), arribaron al
Parque el 1 de agosto con 1.000 kilos de carga. Tardaron 2 semanas en habilitar
el campo Japonés, otras dos en un depósito en el glaciar del Silencio y luego
una más para habilitar una cueva de nieve. Cuando comenzaron a caer avalanchas,
optaron por retirarse e intentar una ruta nueva en el Peineta.
Por motivos laborales,
Rojas tuvo que retirarse el 28 de septiembre. En la primera semana de octubre
Fica y Arancibia equiparon 9 largos de roca, luego de lo cual hicieron 3 más
para hacer cumbre el 14. Salieron de Torres del Paine el 1 de noviembre, tras
93 días de expedición.
La ruta se denomina "Capicúa Pastor" (A1+, 5.9, 500
m, 12 largos), es el primer ascenso nacional, el séptimo de la aguja y la
primera ruta abierta por chilenos en el valle de las Torres o en el del
Silencio.
El primer ascenso del Peineta fue realizado por Cristophe
Delachat y Pierre-Jean Pradalier (6b, A2, MD+) en 1986. Luego uno por la pared
Este a manos de los igualmente franceses Yvan Boullen, Pierre Faivre, Lionel
Pernollet, David Ravanel y Jerome Ruby (6c, A3, ED, 28 largos) en 1990). Y
después, notables rutas a manos de gente como Brunno di Dona (Italia), Phillip
Lloyd, Sean Isaac y Steve Schneider.
Campo de Hielo Sur:
grupo GAEA
Last but not least, la expedición realizada
entre el 22 de julio y el 8 de agosto por Abdo Fernández y Cristián
Vásquez al cordón GAEA. Sus objetivos eran realizar el primer ascenso
absoluto al Lliboutry (1.980 m) y ser los primeros chilenos en pisar
la cumbre del Pirámide (2.700 m).
Tras dejar Chaltén,
establecieron un campamento a orillas del lago Eléctrico, un depósito en el
glaciar Marconi, habitaron el refugio García y, el 2 de agosto, se instalaron a
los pies del Lliboutry tras cruzar el glaciar Chico. Estuvieron bloqueados
algunos días por mal tiempo lo que terminó por reventar su planificación. De
hecho, cuando intentaron cumbre, el 6 de agosto, ya estaban excedidos en su
fecha límite.
Aquel día amaneció comsi
comsa. Con Vásquez enfermo con cólicos, subieron por 600 metros de una
rampa de nieve y luego 100 más de una mezcla entre mixto, hielo bueno y 70
grados de pendiente. A las 15:30 horas estuvieron en la cima y luego tuvieron
que regresar volando para recuperar los días perdidos. A marchas forzadas y con
mochilas tetra-hiper-infindibuladoramente cargadas, lograron salir del Parque
el 8 de agosto.
Vásquez y Fernández se
trajeron consigo el primer ascenso absoluto del Lliboutry (y en invierno
compadre; toma, toma, cachito de goma), objetivo que, no debe olvidarse, ya
habían intentado el invierno anterior. Lo único malo fue el congelamiento grado
2 que sufrió Vásquez en dos de los dedos de sus pies.
Con respecto al Pirámide,
los datos que tengo son mínimos. Al parecer sólo tendría dos ascensos (ninguno
de ellos en invierno): el de los argentinos Mariano Lynch y Javier Sorondo en
1972 por la arista E y la de los austriacos Haas y Lilblinger en 1994 por el
sur.
Atrápenlo
Y ahora el periplo de Andrónico Lúksic por tratar de cumplir
las 7 cimas.
No me fue fácil decidir si incluirlo o no, en parte por el tema
aquel del "aporte deportivo". El escozor que genera en una parte
importante del ambiente montañero (por el interés mediático que rodea a su
figura), hace que uno mismo se sienta predispuesto a no incluirlo. Y quizás por
eso mismo lo hago.
Al diablo. No lo sé. Perdona Señor nuestros pecados. Amén.
La idea de Lúksic era terminar este año con lo que le faltaba
(Denali, Punkac Jaya y Elbrus), utilizando para ello el mismo estilo de las
cuatro cumbres anteriores (Aconcagua, Kilimanjaro, Everest y Vinson).
Primero fue a Alaska, acompañado por sus hermanas Gabriela
Lúksic y Paola Lúksic, más Rocío Gonzalez (todas los anteriores también como
"clientes"). A estos se sumaron los chilenos Eugenio Guzmán, Ernesto
Olivares, Misael Alvial, Aldo Boitano y Rodrigo Jordán, todos en carácter de
guías chilenos. A estos se les agregaron el guía local Ryan Campbell y su
equipo, compuesto por Kevin Koprek y Dave Bolte.
El 26 de junio arribaron al campo base, el 27 estuvieron en el
Campo 1, el 28 en el 2, el 1 de julio en el campo 3, el 5 arribaron al campo 4
y todos hicieron cumbre el 8 de julio. Todos.
Terminado el Denali, se dirigieron a la isla de
Irian Jaya (la segunda más grande del mundo después de Groenlandia),
compartida por Indonesia y Papúa Nueva Guinea, para intentar la
Pirámide de Carstensz (4.884 m). Todo miel sobre hojuelas para Lúksic,
pero, justo cuando estaban esperando para ser trasladados en helicóptero
al campo base, empezaron sus desgracias. Literalmente.
Primero, el grupo quedó separado. El mal tiempo
impidió realizar todos los vuelos en un sólo día y, por azar, sólo
Lúksic y Olivares pudieron intentarla según estaba planificado.
El 19 de agosto hicieron cumbre, pero esta alegría se vio completamente
destruida cuando se supo del fallecimiento, víctima del cáncer,
del padre de Lúksic, el conocido empresario nacional Andrónico Lúksic
Abaroa (de 79 años de edad).
Lúksic hijo hubo de salir a marchas forzadas de
la montaña, con una combinación logística acelerada que le permitió
llegar Chile al día siguiente de los funerales. Todos estos sucesos,
y las conmociones que acarrearon, hicieron que el resto del grupo
se desligara del cerro. Sin embargo, aprovechando una coyuntura
no esperada en los transportes, después también harían cumbre Alvial
y Guzmán.
A Lúksic sólo le
quedaba el Elbrus, la montaña más alta de Europa, localizada en la Federación
Rusa. Pero, ya estando en Chile, el 29 de septiembre, el gobierno Peruano
emitió una orden de captura internacional en su contra.
La razón es que había sido declarado reo contumás
por no asistir a un juicio por supuesto tráfico de influencias,
en agravio del Estado, actos que ocurrieron a fines del siglo pasado
y que relacionaban o involucraban a Montesinos, la empresa Luchetti,
una reserva natural en los alrededores de Lima, su respectiva alcaldía,...
ese tipo de cosas. Para peor, la situación en esos días se enredó
aún más entre Chile y Perú debido a una cuestión de límites marinos.
Y, por si no fuera poco, casi como una broma, el ex-presidente peruano
Alberto Fujimori arribó a Chile y hubo de enfrentar un juicio
por extradicción debido a que la justicia de su país le tiene
varios procesos pendientes.
No. No están equivocados. Aún están
leyendo la Columna del Anticristo.
La situación legal hoy
no es clara. Está llena de vaivenes y cautela es necesaria. A pesar que Lúksic
tenía buenas chances de hacer valer sus argumentos, para evitar complicarse
optó por desligarse del viaje a Rusia.
Sin él, el grupo quedó constituido por sus
hermanas, además de Guzmán, Alvial, Olivares, Jordán, María
Paz Valenzuela, Ricardo Stipo, Felipe Vera y los Nicolás Ibáñez,
padre e hijo. Se dirigieron a Kabardino-Balkaria y trataron de ascender
el Elbrus. Pero tuvieron mal clima y se regresaron con las manos
vacías. Fin de la historia. Por ahora.
Ok. Yéndonos sólo a los hechos, habría que decir
que la lista de connacionales que han subido el Denali ya se alarga
a 27 y que, por eso, ya no los colocaré más.
Zona Central
Por los alrededores de la capital de Chile, hubo sólo dos
aportes significativos.
Primero, el encadenamiento de las tres placas de Lo Valdés en
el día, hecho por Andrés Zegers y Carlos Pinto en 10 horas ida y vuelta, en
sentido norte-sur. Partieron a las seis de la mañana y escalaron la Placa Roja
por su filo norte íntegramente en simultáneo (en 1 hora). Luego, un rapel hasta
el portezuelo que la separa de la Gris, la cual escalaron en 3 horas con Pinto
en la punta. Cinco rapeles cortos los dejaron en el collado siguiente; ahora
con Zegers en la punta, 5 largos más para hacer cumbre a las 2 de la tarde.
Rapeles, desescalada y caminata asociada para llegar al punto de partida a las
4 de la tarde.
La otra actividad fue una ruta nueva a la cara sur del Falso
Altar (4.650 m), realizado por Fernando Fainberg y Elvis Acevedo el 19 de septiembre. La vía
recorre un canalón sur-oeste que dobla poco a poco hacia la derecha, en
dirección a la cumbre, hasta salir al filo a unos 300 metros de la cima.
Reportaron dificultades de 45 a 50° grados promedio, con un máximo de 60°.
La historia de la cara
sur de esta cima está llena de mitos. Separarlos de la realidad es difícil. A
mi entender, lo cual no necesariamente es la verdad, la ruta de Fainberg y
Acevedo sería la tercera. La primera fue abierta el 30 de diciembre de 1982 por
Gino Casassa, Claude Bastress, Vivianne Cuq, Francisco Medina y Robert
Blatherwick y, dado que la dificultad reportada fue de PD, me es complicado
creer que estén hablando de la misma vía utilizada por Cristián García-Huidobro
y Christian Buracchio el 9 de enero de 1992, quienes encontraron 45-50°
promedio y una cascada de hielo de 80°.
En todo caso, todos los
anteriores con cumbre incluida.
Toledoraju
En Perú hubo mucho movimiento, pero, como es costumbre, la
mayor parte de ellos se enfocaron en objetivos tradicionales. Por ello, a
resaltar no hay mucho.
La primera excepción fue la escalada de María Paz Ibarra,
Sebastián Rosende y Manuela Méndez a la Esfinge, un enorme cubo de granito
localizado en el Valle de Parón, Cordillera Blanca. Lo hicieron el 10 y 11 de
agosto por la ruta del 85 o normal a la cara este (V, 5.10a/A1 o 5.11d, 18
largos, 750 m).
Querían hacerlo en el día y, acorde, no llevaron saco de
dormir. Pero el primer día llegaron pasadas las 2 de la tarde al largo 11 y se
dieron cuenta que no alcanzarían (el sol ya se había retirado de la pared) y
prefirieron vivaquear. Rapelearon un largo hasta una terraza y... a esperar. Al
día siguiente continuaron escalando, ya bien arriba se anduvieron perdiendo y
salieron de noche al lado derecho de la cumbre tras 20 largos de cuerda.
Esta es la cuarta escalada nacional de la Esfinge y la primera
en que participan mujeres chilenas. Los otros ascensos fueron los dos primeros
realizados por Ignacio Morales y Mikel Martiarena (España) en el invierno del
2002 (la primera vez en dos días; la segunda, en 6.45 horas) y después el de
Andrés Zegers y David Bruder (Alemania) en julio del 2004 (en libre, a vista,
en 3 horas y 57 minutos).
América del Norte
El 29 de julio Felipe González Díaz y Pablo Cortés hicieron en
18 horas lo que podría ser el primer ascenso nacional de la vía
“Beckey-Chouinard” (TD+, 5.10, 22 largos), en el South Howser Spire, la más
alta aguja de los Bugaboos, una ruta abierta por Fred Beckey e Yvon Chouinard
en 1961.
Además, en los días siguientes, y acompañados de Antonieta
Quiroz y Paulina Silva, hicieron intentos varios a otras rutas, tales como el
filo Oeste al Bugaboo Spire, el arete MacTech y el filo oeste al Pigeon Spire.
Luego, a partir del 9 de agosto, González y Cortés escalarían en Squamish
"The Grand Wall" (5.11, 12 largos), "The Angel's Crest"
(5.10b, 14 largos), "Snake"
(5.9, 6 largos) y "Squamish" Buttress (5.10c, 7 largos).
Los Bugaboos no son un grupo de rock
psicodélico-hierba-de-la-buena. Son preciosas agujas verticales de granito
compacto y limpio que se elevan por sobre fáciles glaciares. Se encuentra en la
Columbia Británica, un estado localizado en el Canadá occidental.
Squamish, por otro lado, es probablemente la mejor área de
escalada en roca en ese país, con sobre 1.500 rutas de todo tipo (deportivo,
tradicional, big-wall). Se localiza al norte de Vancouver, costa del Pacífico,
cerca de la frontera con Estados Unidos.
Aprendan idiotas.
África
Para terminar el
recuento, el poder femenino.
Patricia Soto realizó
entre el 15 de agosto y el 15 de septiembre los ascensos del monte Kenya y el
Kilimanjaro, ésta última acompañada de Iris Escobar. Se trata de la quinta
cumbre que logra Soto en su esfuerzo personal por realizar las "7
cimas" (sí, también ella) y el segundo ascenso chileno del Kenya.
Esta montaña tiene
varias cumbres, de las cuales la más alta es el Batián (5.199 m). Dado que su
ascenso implica escalar, y al no encontrar en Naromoru alguien con quien ir,
Soto tuvo que contratar a un guía local para que la acompañara. Entraron al
Parque el 18 de agosto por la ruta Sirimón y, tras un intento frustrado, hizo
cumbre el 22 por la ruta normal de la Cara Norte (máx 5.8/5.9). Se retiró por
la ruta Chogoria el 24 para luego, el 6 de septiembre, ascender el Kilimanjaro.
La actividad nacional
en el Kenya había sido históricamente escasa. Sólo un ascenso previo, el
realizado el 20 de junio de 1995 por Guido Polidori y los hermanos José y
Daniel González. También hubo un intento en septiembre de 1997 por Aldo
Boitano, Rodrigo Jordán y Andrés Bravari, pero como encontraron mucho hielo en
la ruta, optaron por subir una cumbre secundaria (point John, 4.863 m).
Salón de la Fama
Con el gentil auspicio de Chupilca, la nueva toalla higiénica,
ahora pasamos a los premios.
Brújula de Uranio por Mejor Expedición, para... primer ascenso
al Lliboutry (E-). ¡Qué va coño! En invierno, solos, nada de soporte externo,
muchos días, acceso complejo, cumbre virgen, mal tiempo, sufrimiento, dolor,
sangre... todos los ingredientes para hacer una película.
Jeringa de Plutonio por
Mejor Ascenso Técnico, para... desierto. Nada realmente sobresaliente. Vamos,
vamos, ¿qué pasa con ustedes? Ya me tenían acostumbrado a cosas mejores.
Ajo de Molibdeno por Mejor Deportista, para... desierto. Sorry
boys, pero, una vez más, para considerarse atleta se requiere más que
leerse la Alpinist, hacer tres flexiones de brazo y contar que usan
profilácticos XL.
Finalmente, Colchoneta de Tungsteno por Mejor Iniciativa,
para... la edición impresa de la revista Escalando. Recuerden que detrás del
hasta más mísero manojo de papeles siempre hay alguien que fue capaz de
concretar.
Y son precisamente esas cosas las que hacen la diferencia.
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