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Temporada Alta 2002-2003: Agraz
Por el Anticristo (15 abril 2003)
Para mí, la temporada
alta empieza cuando el invierno cede su abrazo en el hemisferio austral y
nosotros, los montañistas chilenos, recorremos mundo buscando respuestas.
Típicamente desde octubre a marzo; habitualmente en el Cono Sur Americano.
De rebote entonces, nuestra Temporada Baja
(llamada así sólo por darle un nombre) es entre abril y septiembre, período que
generalmente abarca a las expediciones que nuestros compatriotas hacen a los Himalayas,
Europa, Yosemite, Perú o Bolivia.
Mi intención es hacer al final de cada una de
ellas un pequeño recuento de las actividades acometidas por montañistas
chilenos. Siempre desde el punto de vista deportivo, dado que en nuestro país
no existe prensa especializada.
Como en la vida, cada temporada viene con
cosas buenas y malas. Por problemas de espacio, hoy sólo me referiré a estas
últimas.
Las Tormentas de Siempre
Parto con lo más grave: la tragedia ocurrida
en el Campo de Hielo Norte en el mes de diciembre, desgracia ampliamente
comentada por los medios de comunicación, quienes no dejaron arista alguna sin
analizar.
Se trataba de una expedición oficial de la
Rama de Montañismo de la Universidad Técnica Federico Santa María. La
constituían once miembros: Patricio Jiménez (líder), Erlan Pontío, Héctor Romo,
Carlos Vidal, Daniel Bustamante, Daniel Núñez, Pablo Carrasco, Camilo Hornauer
(todos los anteriores miembros de la Rama y estudiantes de la Universidad),
Marco Espinoza (profesor de educación física), Dennis Gómez (Club Monval) y
Lucía Vivar (Asociación de Andinismo de Valparaíso). El objetivo principal de
la expedición era el ascenso del Monte San Valentín.
Las acciones en terreno se iniciaron el 7 de
diciembre y pronto se vio que la fortuna definitivamente no estaba con ellos.
El 8, mientras realizaban la aproximación, Espinoza se cayó del caballo y
resultó con una fractura expuesta en su pierna derecha, lo que lo obligó a
abandonar la expedición y regresar a Cohaique. Fue acompañado por Hornauer, Carrasco
y Jiménez, quienes después tardarían cuatro días en reunirse con los demás.
Cuando estuvieron todos juntos en las riberas
del Lago Los Leones, dieron inicio a los porteos, exploraciones y avances
típicos de una actividad de este tipo. No hubo mayores incidencias, hasta que
el lunes 16 accedieron a la Gran Meseta del Campo de Hielo, específicamente en
un lugar ubicado entre los Cerros Tronco y Cristal, donde establecieron el
Campamento 6.
Habían llegado sólo con el equipo necesario
para pasar una noche, porque su intención era bajar a buscar al día siguiente
el resto de la carga, la cual estaba localizada en un depósito anterior.
Infortunadamente esa noche fueron atacados por
una severa tormenta que los dejó bloqueados. Al principio no hubo drama, pero
con el paso de los días debieron racionar la comida y luego se les acabó el
combustible. Hasta que el 23, seis días después, la dureza climática pareció
declinar. Era la oportunidad que estaban esperando.
Presurosos iniciaron la bajada, pero no
llegaron muy lejos. Fueron sorprendidos por un inesperado renacer de la
tormenta y pronto estuvieron en medio de fuertes vientos, sin visibilidad y con
baja sensación térmica. Después de tratar en vano de refugiarse, y viendo los
primeros síntomas de hipotermia en el grupo, Jiménez ordenó volver al
campamento (el cual no estaba lejos).
Es en este desplazamiento cuando Carrasco se cayó
en una grieta, afortunadamente sin consecuencias, y descubrió
que era un lugar idóneo para capear el temporal. Vidal y Hornauer
se le unieron y todos se acomodaron de la mejor forma posible esperando
a que las malas condiciones climáticas amainaran. En el proceso
perdieron toda comunicación con el resto del grupo.
El 24 no hubo cambio. Sólo el 25 pudieron salir
de la grieta e iniciaron una rápida bajada pensando siempre que
sus amigos habían alcanzado el campamento. En el descenso pasaron
por donde estaba el depósito, pero no lo encontraron pese a que
sondearon el terreno. Viendo lo delicado de la situación, optaron
por seguir hacia abajo.
En la orilla del Lago Leones se encontraron con
una expedición de la Universidad Católica que les brindó asistencia.
Después de eso, se gatilló un operativo de rescate que se revelaría
infructuoso, puesto que el resto de la expedición sería encontrado
sin vida en los alrededores del Campamento 6.
Un Problema de Sustentación
Por esos mismos días, pero en la Zona Central,
nuestra comunidad fue impactada por el accidente que sufrió Andrés
Zegers, el cual afortunadamente tuvo un final feliz. Ocurrió el
25 de diciembre, a las tres de la tarde, en la Pared Sur de San
Gabriel, en los alrededores de Santiago.
Zegers y su amigo Manuel Bugueño estaban
rapeleando en simultáneo en las proximidades de la ruta “El Jote”. En el último
de ellos (es decir, en el primer largo de dicha ruta), Bugueño no vio venir el
extremo final de su cuerda, que no tenía nudo, y lo dejó pasar por el
descendedor, cayendo inmediatamente unos tres metros antes de detenerse ileso.
Pero, de pasada, esto le quito la necesaria sustentación a la cuerda por la
cual venía Zegers, haciéndolo caer libre unos 10 a 15 metros y luego dando
tumbos.
Ocurrido el accidente, Bugueño bajó por ayuda
al retén de San Gabriel y solicitó rescate. Acto seguido, volvió
a subir acompañado por dos carabineros. A medida que transcurrió
la tarde, llegaron más personas: Gina Alvarado, Misael Alveal, Ignacio
Morales, Felipe Gonzáles, Alejandro Astorga, tres miembros del Cuerpo
de Socorro Andino (Francisco Rojas, Cristóbal Bustos y Fernando
Donoso) y tres efectivos del GOPE. El herido sería evacuado,
por helicóptero, a las 8 de la mañana del día siguiente.
Hoy Zegers se encuentra en su hogar
recuperándose de sus heridas.
Los Otros
Hubo más accidentes, no todos con igual
cobertura mediática.
Por un lado, el problema que afectó a Leonardo
Plenkovic, el jueves 6 de febrero, en el Cerro Marmolejo. Era integrante de una
expedición del Club de Montaña “Viento Blanco” de Puerto Montt, quien, estando
en el campamento 2 a 5.200 mts. de altitud, se sintió mal, aquejado, según los
medios de comunicación, de un edema cerebral (esto hoy no está tan claro).
Dado el estado de Plenkovic, la lejanía del campamento
base y a las dificultades en el acceso a movilización, el grupo
decidió solicitar rescate por helicóptero. En el intertanto, lo
bajaron al Campamento 1, a 4.100 mts., desde donde fue evacuado
al día siguiente sin mayores complicaciones.
Finalmente comentar el accidente que ocurrió en
el Volcán Villarrica el 25 de febrero a la una de la tarde, cuando
una piedra de unos 35 centímetros de diámetro cayó desde el sector
de La Colada y golpeó al guía de 27 años José Ángelo Fuentes, dejándolo
inconsciente (pérdida de volumen sanguíneo y TEC abierto). Fue rescatado
por Carlos Manque y Pedro Retamal, voluntarios del Cuerpo de Socorro
Andino de la zona.
Al momento de escribir estas líneas no fue
posible saber en que condiciones quedó Fuentes, excepto que salió del coma
varios días después y que luego fue derivado a su hogar.
Continuará
Sería todo por ahora amigos de desventuras. Este fue el trago
amargo. En la columna siguiente, las cosas buenas de la vida.
Cómo es habitual, si alguno de ustedes tiene
antecedentes contradictorios o quiere hacerme ver cuán equivocado estoy, por
favor, les pido que se contacten conmigo para hacer las correcciones del caso.
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